10 de septiembre 2004 - 00:00

Lo que se dice en las mesas

Un veterano operador aportó un dato valioso: en realidad, hubo una orden de venta de u$s 100 millones de BODEN 12 (valor nominal) en el poscierre, que fue lo que hizo derrumbar su paridad. Trascendió que eran de un fondo del exterior vinculado con el ex Scotiabank Quilmes y que tras el «corralito» habían aceptado BODEN. Ante el temor de que el juez de la quiebra del Scotiabank (Juzgado 14, Secretaría 27) decrete la nulidad del fideicomiso hecho con el ABN-Amro, entonces se produjo la orden de venta de esos papeles.

• ¿Se va o se queda Prat-Gay? Como esto no está claro todavía, es un elemento más de incertidumbre. Y cuando se escuchan algunos posibles reemplazantes, todo configura una invitación a la venta de papeles locales y a la reducción de la exposición en todo lo que tenga que ver con la Argentina. Hay versiones que circulan en la plaza de que, ante la falta de una definición oficial sobre su designación y el manejo poco serio que se está haciendo de la renegociación de la deuda, optaría por irse. Otras indican que esas amenazas son para apurar su designación y que, además, se complete un directorio del BCRA idóneo y no un «tren fantasma». Y que finalmente aceptaría su designación. Lo que está a la vista, más allá de los rumores, es que su alejamiento es una mala señal para el mercado financiero, que destaca el manejo que hizo de la política monetaria desde que asumió. Y designar un reemplazante con características similares para Néstor Kirchner no será fácil.

De fondo, la renegociación de la deuda no da ánimo para que sigan subiendo los precios de los papeles. Se está cumpliendo además el deseo de Lavagna: el mercado ahora lentamente está comenzando a descontar que no habrá un pago en efectivo a los acreedores que acepten la propuesta. Al equipo económico le interesa que los precios de los títulos hoy en default caigan de precio. Su valor oscila entre 28 y 32 centavos de dólar mientras que la oferta a acreedores tiene un valor presente de 20-22 (varía en función de la tasa de descuento que se aplique). Cuanto más se acerca el precio de mercado de los títulos a lo que ofrece el gobierno argentino, mejor para Lavagna porque más predispuestos estarán los bonistas a aceptar la oferta. Al revés: si se alejan esos dos valores, peor ya que los acreedores optan por vender sus tenencias en los mercados antes que aceptar la propuesta.

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