4 de enero 2005 - 00:00

Lo que se dice en las mesas

• Días de pocas operaciones por vacaciones de grandes inversores, pero igualmente muchos comentarios y datos que surgen en los diálogos entre mesadineristas. Obviamente, la oferta argentina por el default es el tema central y el resultado que tenga respecto del porcentaje de aceptación. Pero un tema que está siendo poco investigado es la posibilidad de que la Justicia norteamericana trabe la propuesta argentina que se lanzará el viernes 14 de enero. «Es muy baja la probabilidad de que haya un fallo contra la Argentina por parte de la Justicia norteamericana», señaló un experto consultado por este diario. La razón: los abogados del gobierno, con muy buen criterio, eliminaron del prospecto de la oferta cláusulas que automáticamente invitaban a que los jueces traben por algunas semanas la oferta. Fue la enseñanza que dejó la operación de Mendoza. Un ejemplo de esas cláusulas («exit consents») era la posibilidad de que la Argentina quite la cotización en los mercados a los viejos bonos en default. Obviamente esto era un incentivo para los acreedores a ingresar en la oferta, ya que si no, se quedaban con títulos sin cotización. Pero también un incentivo a demandar al Estado por esa acción y trabar la propuesta, en definitiva.

Con este escenario, en teoría despejado en materia judicial -incluso el juez Griesa está de vacaciones-, el tema de ahora en adelante pasará por los posibles embargos que se sucedan sobre los pagos que haga el gobierno argentino a quienes aceptaron el canje. Es el gran objetivo hoy de los fondos buitre. Incluso, si es por ellos, que avance la oferta no es mala señal, habida cuenta de que ya se podrán concentrar sobre los giros de dólares que haga el país a los bonistas. En este sentido, hay algunas novedades importantes como la protección legal que en Bélgica se les da a los depósitos en Euroclear, la reconocida caja de valores europea. «La mitad de la biblioteca dice que se puede embargar y la otra mitad no», aseveró otro banquero, graficando así por dónde se moverán las piezas en lo legal desde los acreedores.

• Un tema adicional: ¿qué pasará con los «holdouts» o quienes rechacen la oferta? Allí está claro -en el prospecto de la Argentina- que si hay una segunda oferta y mejor -obvio- que la primera, ese beneficio alcanza a todos los bonistas. El interrogante pasa ahora por lo siguiente: ¿qué pasa si tras una decisión judicial la Argentina decide pagar 100% a un acreedor? ¿Debe pagarles ese 100% a los que aceptaron antes la oferta? El prospecto deja una zona gris en este sentido, aunque con la impresión de que la Argentina se queda con cierto margen de, como en los ejemplos anteriores de reestructuraciones, arreglar aquellas demandas avanzadas en la Justicia internacional y dar por cerrada a 100% la reestructuración de la deuda.

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