Ya hay clima navideño en las mesas de dinero con permanentes reuniones y cocktails por el fin de año y jugosa información que trasciende de los mismos. Hay una sólo pregunta que hoy circula: ¿Cuánto más pueden subir los papeles argentinos? Hay margen para ganar más dinero y esto queda reflejado en el constante fluir de divisas al país. Ayer el «contado con liqui» (una operación simulada con bonos para eludir controles e ingresar dólares a la plaza local) valía tan solo 3 pesos. Aun así, inversores extranjeros seguían vendiendo dólares para comprar títulos y continuar esta « argentinamanía» de fin de año en mercados.
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Pero entonces ¿qué se puede comprar que no esté ya demasiado caro? Un jefe de mesa de un banco extranjero, reconocido en toda la plaza por su buen olfato, vaticinó más alzas en los bonos indexados de la Argentina. «Es lógico que habrá stop and go (subas y bajas) pero de fondo la tendencia es al alza» agregó. El simple cálculo que efectuaba el experto avalaba en su pronóstico: los bonos con CER (paga en función del índice de precios minoristas) rinden todavía 14%. Con un dólar que se mantendrá prácticamente en los actuales niveles, siguen siendo muy atractivos.
Las acciones argentinas también ahora son muy recomendadas. Pero no están en el menú de los grandes inversores por una sencilla razón: cuando quieren pasar una orden de compra por 3 millones de dólares, toman conocimiento de que a lo sumo pueden adquirir u$s 200.000. El reducido tamaño de la plaza local, con pocas empresas con volumen significativo, hace que sea dejada de lado entre los grandes fondos de Wall Street. Muy comentado fue el bono del Banco Macro esta semana en la plaza local. Y se produjo un fenómeno que hace siete días en esta columna se recomendaba: la compra de nuevas emisiones de empresas argentinas. Hubo tantos interesados en el papel a 30 años de plazo del Macro que a sabiendas que se les iba a asignar 10% de lo que pedían, varios inversores en vez de solicitar u$s 100.000, lo hicieron por u$s 800.000 o un millón directamente. Así lograban el monto deseado (y se inflaba artificialmente el total de órdenes).
Trascendió en un cocktail entre operadores que Felisa Miceli mantuvo una reunión el martes último con su equipo de Finanzas, que ahora encabeza Sergio Chodos, en lugar del «timonel» (tal como se lo conocía en la plaza por su afición a la náutica) Alfredo Mac Laughlin. Allí se decidió que no habrá emisiones este año y que se esperará para ello a la primera quincena de enero. Lo que apostaban los asesores de Finanzas es que el mercado seguirá con precios firmes en los próximos 30 días por lo menos y por ello «no vale la pena salir al mercado a emitir deuda y pagar más intereses». También se comentó que Miceli se iba a reunir con el ministro de venezolano, Nelson Merentes, probablemente en Brasilia ayer (en el marco del encuentro de funcionarios del Mercosur). El funcionario estaba muy interesado en seguir comprando BODEN argentinos en 2007 (¿por los negocios que hace luego en la plaza local?).
Los economistas de los bancos aseguran que la Argentina no variará mucho sus cuentas públicas en 2007. Es que en reuniones con funcionarios, éstos confiesan la firmeza con la que Néstor Kirchner les niega aumentos de partidas. Esto es música para oídos de operadores ortodoxos, claro. Así, si bien se descuenta que habrá un fuerte aumento del gasto por las elecciones, se respetará el ahorro de 3% del PBI. Por lo menos ésa es la intención oficial y de fondo es lo que atrae a inversores.