«Apaguen la luz» fue la frase escuchada en una mesa de dinero de un banco extranjero a las 14, hora local. En ese momento, el Dow Jones mostraba una caída de casi 2,5% y daba la impresión de que se venía todo el mundo abajo. Compradores, ausentes. Vendedores, todos haciendo fila. No hubo, sin embargo, en el microcentro porteño muestras de desesperación de ahorristas ni colas frente a bancos o casas de cambio. Obviamente fue mayor la demanda de dólares y escasearon los billetes norteamericanos ante esta imprevista demanda. Se deberán importar como siempre se hace. Mucho malhumor en la plaza, preocupación por las heridas recibidas y lo peor: la sensación socrática de que lo único de cierto del rumbo del mercado es que nada se sabe de ello.
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Se vieron precios irrisorios de los papeles argentinos, pero el calificativo de «irrisorios», cabe la aclaración, también se había aplicado hace una semana cuando los precios estaban 20% arriba como mínimo. El cupón PBI operó de nuevo en 10 dólares y hasta el BONAR 17 no tenía cotización en un momento. Las miradas se centran en todos los países y su capacidad de pago de la deuda. Pero en el caso de la Argentina se dispararon más lo que son los CDS o seguros contra default. En el último mes los CDS del país crecieron 217 puntos, seguidos luego por Pakistán con 193 y Venezuela con 178 unidades. Para tener en cuenta que los mercados distinguen: la probabilidad de que Chile haga un default creció sólo 5 puntos en esta crisis según la variación de sus CDS.
Las tasas interbancarias o «call money» treparon ayer hasta 15% ante la falta de liquidez que afecta la plaza financiera local. Sin embargo, la suba podría haber sido mayor si el Nación no hubiese salido a ofrecer a 12% a las 14 cuando algunos bancos estaban pactando a 18%. La escasez de fondos que afecta a todos los mercados golpea más a la plaza local y tiene impacto directo en las tasas que pagan los bancos para hacerse de dinero. Así, en bancos de primera línea el call money cerró en niveles de 15% y 15,5%, contra 8,5% de ayer. Para entidades de segunda línea la tasa interbancaria quedó en 15,5% y 16%, frente a 8,75%. La tasa que pagan los bancos tiene incidencia sobre los intereses que se cobran en créditos hipotecarios y personales que se ajustarán en el corto plazo. Un dato no menor y habitual en este tipo de crisis es que ya entre bancos operan recortes de crédito.
¿Qué están viendo los operadores para 2008 en la Argentina? Que la situación fiscal será apremiante y que, por ende, el nuevo gobierno podría tomar la medida más fácil de corto plazo, para recaudar más -especialmente en función de los antecedentes si es que asume Cristina Fernández-que es la de hacer subir el dólar, precios y así licuar el gasto público. Es lo que se viene según analistas con un CV de aciertos importante.
Obviamente en las mesas de la plaza local todas las miradas estaban sobre las pantallas con cotizaciones en el exterior. Y también noticias como la crisis hipotecaria que volvió a azotar al mercado australiano. Fue ayer cuando el banco local Rams Home Loans Group no logró refinanciar más de u$s 6.100 millones en préstamos de corto plazo y debió recurrir, como la estadounidense Countrywide, a una línea crediticia de emergencia. Las acciones de Rams cayeron 36% detonando un cataclismo en las principales Bolsas asiáticas. Los operadores de la Bolsa australiana se lamentaban que Rams ya perdió dos terceras partes de su valor bursátil esta se-mana desde 2,5 dólares a sólo u$s 0,87. Pero la crisis también alcanzó ayer a España cuando se supo que el fondo March Monetario Dinámico, de la banca March, anunció la suspensión de órdenes de suscripción y reembolso por la falta de liquidez del fondo Parvest Dynamic ABS, de BNP Paribas, que representa 5,6% de su cartera.
Los metales y en general todos los commodities fueron también seguidos de cerca por inversores argentinos. Es obvia la relación que une a la Argentina con la soja. Ayer perdió 4,7% y no fue mayor por los límites a la baja activados. Los países emergentes sufrirán por ello y hasta Chile, la niña mimada de los mercados. Es que, para desgracia de Michelle Bachelet, perdió 7% el cobre. Pero obviamente están muy lejos de ser parecidos los problemas que enfrenta el país trasandino al del resto de la región.
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