Clima negativo entre operadores. No sólo las pérdidas que impactan en bonus en varios bancos sino también, en muchos casos, empleos que se recortan. Se da en Wall Street, pero también en Buenos Aires reflejando los recortes de personal ya anunciados en entidades principalmente norteamericanas. Ayer puntualmente trascendió que los despidos en Morgan Stanley continuarán en las próximas semanas. Esta vez se espera que la entidad deje sin trabajo a 1.000 empleados, lo que equivale a casi 2% de su fuerza laboral. Esto se suma a los 900 trabajadores que despidió en 2007, año en que sus beneficios cayeron en 57% a u$s 3.209 millones con respecto a 2006. En la plaza local no repercutirá, dada su casi nula presencia.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Quien fue visto como el salvador de los mercados del mundo es el superintendente de seguros del estado de Nueva York, Eric Dinallo. Pintoresco, este funcionario ideó el rescate a las compañías que garantizaban precio de los bonos. Lo hizo «a lo Moreno», es decir, exigiendo a bancos a que participen de la operatoria. Pero ayer graficó que cualquier plan para solucionar los problemas de las aseguradoras de bonos demorará «algún tiempo», por la complejidad de los temas y el número de firmas involucradas. ¿Qué está pasando? Las aseguradoras tambalean tras haber asegurado los pagos de capital e intereses de paquetes de préstamos hipotecarios de alto riesgo y otras deudas. Las pérdidas por esas garantías están emergiendo, lo que fuerza a las aseguradoras a buscar más capital. Es como una compañía que haya asegurado autos, y que casi todos ellos hayan chocado en una autopista. Siniestro mortal. «Superman» Dinallo dijo que es claramente importante resolver lo antes posible los asuntos relacionados con las aseguradoras de bonos. Música para el mercado. Ambac subió casi 70% el miércoles gracias a Dinallo.
En medio de esta crisis hay cuestiones que pasan inadvertidas. Una de ellas es el creciente poder de Guillermo Moreno en cuanto tema delicado en lo económico surja. No lo oculta y lo hace sentir a los propios funcionarios del Ministerio de Economía. Inicialmente la promesa era que Moreno permanecería sólo 90 días en el gobierno para ser designado director de ENARSA. Podrán irse otros, pero no el secretario de Comercio Interior, cuya gestión fue ponderada por Cristina de Kirchner esta semana. En otros momentos eso hubiera generado alta preocupación en la plaza. Ya no. De blanquear el INDEC ni se habla. Igual trascendió que Moreno hasta da lecciones de economía a asesores de Lousteau. Al secretario de Política Económica, Gastón Rossi, casualmente proveniente de una familia vinculada al negocio de ferretería como el propio secretario de Comercio Interior, le recomendó en una reunión no muy agradable «volver a la ferretería. Ahí se aprende economía. Después sí, funcionario». Moreno puro.
Un operador graficó claramente cómo se siente ser funcionario de la Reserva Federal a través de un chiste. Dos pilotos ciegos, ambos utilizando anteojos oscuros, uno con un perro guía y el otro marcando su camino a través del pasillo con un bastón subieron al avión. Una risa nerviosa se escuchó a lo largo del pasaje, pero los hombres ingresaron a la cabina, cerraron la puerta y encendieron las turbinas. Los pasajeros empezaron a mirar inquietos a su alrededor, buscando alguna señal de que todo se trataba de un chiste. No hallaron ninguna. El avión empezó a levantar velocidad en la pista, y los pasajeros sentados en los asientos con ventanillas se dieron cuenta de que se dirigían hacia el agua al final del aeropuerto. A medida que parecía que el avión se hundiría en el agua, gritos de pánico se escucharon en la cabina. En ese momento el avión despegó suavemente. Los pasajeros se relajaron y empezaron a reírse y pronto estaban de vuelta concentrados en sus revistas, sabiendo que el avión estaba en buenas manos. En la cabina uno de los pilotos giró hacia el otro y le dijo: «Sabés: alguno de estos días van a gritar demasiado tarde y vamos a morir todos». Parábola de lo que acontece en la plaza con los pilotos llevando el rol de Bernanke y el gobierno de EE.UU. y los pasajeros, los bancos e inversores de Wall Street.
Dejá tu comentario