6 de septiembre 2004 - 00:00

Los gremios ya presionan a los gobernadores por salario mínimo

Previsiblemente, el flamante aumento del salario mínimo a $ 450 oficializó un nuevo frente de batalla en las provincias por parte de los gremios estatales, que ahora exigen un beneficio similar bajo amenaza de convocar a huelgas. Ya varios gobernadores recibieron formalmente el reclamo, mientras que un escenario parecido se vive, inclusive, en muchos municipios. En rigor, algunas provincias no deberán pasar por este apuro. Por caso, José Manuel de la Sota aclaró que el sector público cordobés «está muy por encima de esa cifra». Pero para muchos otros distritos, el incremento del salario mínimo viene a agravar el de por sí abultado calendario de medidas de fuerza en pos de una recomposición salarial.

La flamante imposición de un salario mínimo de 450 pesos generó ya en algunas provincias -no en todas- un nuevo foco de presión de los gremios estatales sobre los gobiernos, que se suma al abultado diagrama de protestas gremiales.
La flamante imposición de un salario mínimo de 450 pesos generó ya en algunas provincias -no en todas- un nuevo foco de presión de los gremios estatales sobre los gobiernos, que se suma al abultado diagrama de protestas gremiales.
El aumento del salario mínimo, vital y móvil a $ 450 para privados y estatales federales -acordado la semana pasada entre gremios y empresarios-ya es, previsiblemente, eje de fuertes presiones sobre algunos gobiernos provinciales y municipales por parte de trabajadores locales, en reclamo de un incremento similar. Apenas tres días después de haberse hecho oficial la suba del mínimo, aumentó la tensión con nuevos anuncios de medidas de fuerza de gremios. Por caso, en Catamarca ya se hicieron presentaciones oficiales para que la medida se aplique a nivel provincial.

En igual sentido, en Misiones, legisladores opositores al gobierno provincial quieren que la suba del mínimo se aplique por ley y, paralelamente, también comenzaron a haber pedidos efectivos en el sector municipal, como es el caso de Vicente López, en territorio bonaerense.

Crece así el clima de malestar, en vista de que son varios los mandatarios, con el bonaerense Felipe Solá a la cabeza, que advirtieron que no están en condiciones de otorgar nuevas subas salariales. La postura de los municipios es similar, ya que coinciden con las provincias en que sin ayuda de Nación es imposible que puedan aumentar sueldos.

Asimismo, también se da el caso manifestado por el gobernador de Córdoba, José Manuel de la Sota, que aseguró que el sector público de su provincia «está muy por encima de esa cifra», en referencia al mínimo de $ 450.

Por lo pronto, la primera provincia donde ya se hizo efectivo el pedido al gobierno para otorgar una suba como la nacional es Catamarca. Allí, el titular de la CGT local, Pedro Carrizo, presentó una nota al gobernador provincial, Eduardo Brizuela del Moral, para que adhiera al incremento en el sector estatal.

En la vereda empresarial, en tanto, el presidente de la Federación Económica de Catamarca, Carlos Nazareno, criticó la medida y aseguró que «va a perjudicar a las pequeñas y medianas empresas», ya que «no podrán hacer frente la misma porque todavía están pagando el precio de la recesión».

Otra provincia donde no tardó en actualizarse el conflicto es Misiones, donde la Legislatura -dominada por la oposición- pretende elevar por ley a $ 500 el sueldo básico de la administración pública. El porcentaje de esta suba en la categoría mínima serviría, a su vez, para ajustar el resto de las categorías superiores.

No se trata de un problema complejo que sólo deben enfrentar por hoy muchos gobernadores. En el nivel municipal, por caso, los estatales de la localidad bonaerense de Vicente López informaron este fin de semana
que se encuentran en estado de «alerta y movilización» y no descartaron realizar una marcha el jueves en reclamo del «aumento del salario mínimo». Según explicaron representantes del Gremio Confederado de Trabajadores de la provincia de Buenos Aires, el objetivo es «alcanzar un salario mínimo de $ 500».

Este escenario de presiones gremiales
se suma al abultado calendario de reclamos estatales ya instalado en las provincias en pos de una recomposición salarial, reverdecido en las últimas semanas por la posiblidad de que Kirchner active una nueva suba.

En materia de medidas de fuerza,
sobresalen entre otros los casos de Buenos Aires, Santa Fe, Chaco y Salta. Veamos:

Santa Fe.
Las negociaciones para una solución al conflicto docente, que impida los paros de miércoles y jueves próximos, pasaron a un cuarto intermedio hasta hoy día en que el gobierno local dará una respuesta.

El gremio Amsafé advirtió que, de no lograrse mejoras,
activarán un paro de 48 horas el miércoles y jueves, y otro de 72 horas para la semana siguiente.

Buenos Aires.
Docentes de SUTEBA, que realizaron un plenario el viernes, llevarían a cabo un paro este jueves, en un nuevo aniversario por el Día del Maestro. Los reclamos son por aumentos salariales y mejores condiciones pedagógicas para alumnos y maestros.

La propuesta coincide con la línea del gremio FEB y aglutinaría a la mayor parte del sector educativo bonaerense.

Chaco. Esta semana se inicia con varios frentes de conflicto
, y el gobierno deberá enfrentar reclamos de cerca de una decena de sectores que pretenden subas salariales.

Salta.
Profesionales de la salud advirtieron que podrían producirse renuncias masivas de médicos en hospitales locales si no se registran mejoras salariales y de provisionamiento de insumos.

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