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Afectada por los pobres datos del desempleo estadounidense, la Bolsa de Tokio experimentó una marcada caída que la llevó a cerrar a su nivel más bajo desde principios de agosto de 1984. El Nikkei se contrajo 321,10 puntos, 3,05% hasta situarse en las 1.055,98 unidades. Los inversores se movieron bajo la creencia de que la desaceleración económica estadounidense reducirá la performance de las empresas japonesas que operan en EE.UU. o exportan hacia ese país. Lo cierto es que sin necesidad de mirar fuera de Japón hay sobrados motivos para justificar el pesimismo bursátil. Más aún si se tiene en cuenta que se trata de una economía que lleva un letargo de casi 11 años y sobre la cual el gobierno no se decide a actuar enfáticamente. Las dos acciones más intercambiadas ayer fueron las de los bancos Daiwa y Asahi, que anunciaron el viernes una posible fusión entre ambos.
Los temores de los inversores sobre los nocivos efectos de un enfriamiento económico mundial arrastraron a la Bolsa de Londres del lado perdedor. El índice FTSE 100 finalizó la jornada con una baja de 0,72 por ciento para cerrar en los 5.033,7 puntos. Las dudas sobre la salud de la economía estadounidense se hicieron sentir en el recinto, donde los operadores se debatieron durante toda la rueda entre la cautela y el pesimismo. En el pasaje más oscuro de la sesión la Bolsa llegó a perder 1,5%, tocando su nivel más bajo desde octubre de 1998. En tanto, las negativas noticias sobre empresas británicas contribuyeron al declive. El mercado reaccionó con preocupación a la advertencia de ScottishPower, la mayor compañía de electricidad del Reino Unido, sobre una reducción de sus beneficios a raíz del declive de los precios del sector en EE.UU.
Mala manera de iniciar la semana. Es que a la merma de 0,9% que experimentó el IPSA cerrando en 111,75 puntos, se debe agregar el hecho que si bien el volumen negociado en acciones creció, apenas si alcanzó u$s 10,7 millones, lo que muestra que son muchos lo inversores que prefieren seguir a un lado. Curiosa la coincidencia experimentada por CTC, ENTEL y Endesa que perdieron todas en torno de 1%, mientras que algo mejor le fue a Enersis retrocediendo 0,5%. Lo peor, sin embargo, se vivió en otro papeles como Lan Chile, retrocediendo 3,9%, ante lo que se temía será una inminente huelga a no acordar la empresa el ajuste salarial de sus pilotos. Más que la variación porcentual, la medida de la baja de ayer la dan los apenas 12 papeles que quedaron en suba frente a 54 en baja y 29 sin cambios. El peso, por su lado, y con apenas u$s 150 millones tranzados, retrocedía a 668,3 por dólar.
Las acciones aztecas se colocaron al frente de las subas latinas. Si bien esto no significó demasiado numéricamente, ya que el IPC apenas ganó 0,2% cerrando en 5.856,19 puntos, luce mejor ante la merma que experimentaron las demás Bolsas de la región. El problema sigue siendo el mismo, el desinterés de los inversores, que esta vez se manifestó en unos mínimos u$s 60 millones negociados. Quienes seguramente no están muy contentos son los inversores que siguieron el consejo de la gente de Bear Stearns reduciendo su proporción en el mercado mexicano para incrementarla en el chileno. Claro que el consejo adicional de apostar a Telmex, América Móvil y Iusacell dentro de las acciones locales no fue tan malo ya que estas empresas treparon en promedio 0,36%, aunque mejor hubiese sido apuntar a Televisa o al Bancomer que ganaron más de 3%.



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