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La Bolsa de Tokio registró ayer su quinta suba consecutiva empujada por las compras de acciones a bajo precio y la depreciación del yen frente al dólar. Así, el índice Nikkei avanzó 1,96% y se ubicó en los 8.944,44 puntos, niveles que no frecuentaba desde principios de mes. Varios fondos de inversión se lanzaron a tomar posiciones en papeles que consideraron «subvaluados», lo que diagramó la tónica alcista de la jornada. Adicionalmente, la debilidad del yen frente al dólar favoreció a las compañías exportadoras japonesas, principalmente automotrices y empresas tecnológicas. En este sentido, lo mejor de la rueda pasó por firmas de alta tecnología como Kyocera, Advantest y Tokyo Electron, como así también las automotrices Honda, Suzuki y Toyota. La contracara fueron los bancos, cuyos títulos continuaron golpeados por los magros resultados que presentaron varias entidades durante la semana pasada.
La semana arrancó con el mercado preocupado por lo que se está convirtiendo casi en una obsesión: el «roll over» de las distintas modalidades de la deuda estatal. Ayer pocos prestaron atención a lo bursátil, más preocupados y finalmente alentados por la renovación exitosa de casi un cuarto de los u$s 2.300 millones que vencen el 2 de diciembre. Esto derivó no sólo en la recuperación del real que trepó 0,51% para quedar en 3.542 por dólar, sino también en una baja de las tasas locales y la firmeza de los títulos de deuda, donde el C-Bond se operaba en torno a u$s 0,61. Si el Bovespa tuvo un mal arranque semanal perdiendo 1,52% al cerrar en 10.245,5 puntos, se debió en gran medida al desplome de Embratel que no podrá ser adquirida por sus competidoras de acuerdo a la CNT. Igual nadie se intranquilizó demasiado, después de todo el mercado llevaba siete ruedas seguidas de suba.
Ya la semana pasada se veía que las acciones no respondían de manera positiva a hechos que en las demás Bolsas de la región desembocaban en resultados positivos. Para decirlo con menos palabras, se veía que el mercado «estaba flojo». Se veía y aparentemente el primer día de la semana lo confirmó, al cerrar el IPSA en 80,64 puntos (el mínimo intradiario), mostrando una baja de 1,30%. Si bien el índice que muestra el comportamiento de las empresas con ADR mostró una mejora de 0,13%, las dos principales empresas que cotizan tanto en Santiago como Nueva York (CTC y Enersis), fueron quienes arrastraron el índice hacia abajo, reflejando que la desconfianza que hay hacia la plaza local no ha terminado. La pregunta que uno debería hacerse es: qué es eso que temen los inversores internacionales. Una pista: la recuperación del peso ante el dólar, que trepó a $ 702,2 habla que el miedo es bursátil.
Las acciones aztecas arrancaron la semana con una ligera suba de 0,75%, al cerrar el IPC en 5.861,82 puntos. Si bien los números son positivos, por ahora preferimos la prudencia y seguir teniendo en mente que en las últimas semanas la plaza local estuvo entre las de menor evolución del continente. Revisando las razones de la suba encontramos en primer lugar las mejoras en Bimbo, Alfa y Arca, empresas de primera línea, pero no los pesos pesados del mercado. El otro motivo que se esgrimió para explicar la suba se vinculó a la mayor tranquilidad que se vivió en Nueva York. Ni por separado, ni en conjunto estas razones alcanzan para sostener que el mercado «está firme» (tampoco se puede afirmar lo contrario). Tal vez lo mejor es que se hizo caso omiso a los datos desalentadores sobre el déficit comercial y que el peso trepó levemente ante la moneda norteamericana para quedar en $ 10,1 por dólar.




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