"Los turistas quieren carne, tango, cuero"

Economía

«El turista que viene a la Argentina hoy busca tango, las carnes y los productos que tengan cuero de vaca.» La afirmación es de Sandra Rudelir, dueña de Humawaca, quien -para aprovechar esa tendencia-abandonó su profesión de arquitecta, y produce y vende accesorios de ese material. A continuación los pasajes más salientes del diálogo mantenido con esta mujer empresaria.

Periodista: ¿Cómo surgió la idea de crear una empresa de accesorios de cuero?

Sandra Rudelir: La idea de desarrollar productos de cuero con pelo surgió en 2002. Fue una idea de mi socia Ingrid Gutman y yo, ambas arquitectas. Trabajé ejerciendo como arquitecta hasta 2001, cuando tuve ganas de explorar en esta área. En 2003 empezamos a fabricar en talleres propios porque así cuidábamos mejor nuestros productos. Luego los presentamos en una feria y a partir de ahí pensamos que podíamos obtener grandes logros en el mercado local, porque la gente se mostraba muy interesada en lo que ofrecíamos. Así fue como abrimos nuestro primer local en Palermo, en 2004, pero ya un año antes comenzamos a vender nuestros productos en el exterior.

P.: ¿Cómo debe hacer un emprendedor para concretar en la Argentina un proyecto como el que llevan a cabo ustedes?

S.R.: Hay que tener mucha paciencia, creer en las ideas que uno tiene, no bajar los brazos ante los obstáculos. A nosotros nos costó mucho crear esta empresa, pero sostuvimos el proyecto aun en los peores momentos, sobre todo teniendo en cuenta que nos arriesgamos a llevarlo a cabo en una época tan difícil e incierta a nivel económico, que fue el período posterior a la devaluación. En lo que respecta a la inversión, si se realizan bien los planes y cálculos, se puede recuperar rápidamente.

P.: En lo que respecta al diseño, ¿cuál es la reacción de los extranjeros ante los productos locales?

S.R.: El turista que viene a la Argentina hoy busca el tango,-las carnes y los productos que tengan cuero de vaca. Los diseños argentinos se venden muy bien en otros países. De hecho, nos pasó algo insólito: en nuestros comienzos tuvimos un gran apoyo de la prensa internacional.

P.: ¿Cómo es la división del trabajo dentro de su empresa?

S.R.: Mi socia se encarga de la producción y el diseño, y yo, de la comercialización. Pero es muy importante formar un grupo de trabajo que entienda y sepa aplicar nuestras ideas.

P.: ¿Qué tienen en mente a la hora de diseñar un producto?

S.R.: Fundamentalmente, prestar atención a la demanda y a las críticas del público. Observamos qué consumen, qué necesitan, qué les molesta, qué reclamos hacen... A partir de esos aspectos se crean los diseños para tratar de responder a las necesidades de los clientes y que resulten funcionales. Por ejemplo, observamos que los días de lluvia las carteras y los bolsos de cuero se mojaban y se manchaban. Sobre la base de ese problema creamos una cartera reversible: de un lado de cuero de vaca, del otro lado, de un material impermeable, siempre cuidando la estética del producto...

P.: ¿Quiénes son sus principales clientes?

S.R.: El 80% de nuestra clientela está conformado por turistas extranjeros; el resto es público local. Nuestros diseños se comercializan muy bien en Francia, España e Inglaterra, más allá de que no tenemos puntos de venta propios (se venden en locales multimarca). Además, exhibimos en el MOMA de Nueva York, lo que también nos hizo ganar clientes en esa ciudad. Nuestra idea es seguir avanzando en el mercado local y por eso queremos ofrecer precios «posibles» para los argentinos. Para impulsar las ventas locales, además, vamos a abrir en el corto plazo más puntos de venta en el país.

P.: ¿Cómo ve a la Argentina?

S.R.: La situación está más estable, aunque siempre hay incertidumbre en relación con el futuro. Es complicado en este país tener certezas acerca del futuro. Por suerte hoy la gente tiene un mejor nivel económico que en 2001 y por eso consume más y puede darse el gusto de comprar el tipo de productos que nosotros vendemos. Yo sigo apostando a nuestro país. Si no pensás las cosas con optimismo no se puede hacer nada creativo.

Entrevista de Marcela Pagano

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