Cuarenta minutos luego del cierre del mercado se conoció la noticia que podría haber realmente derrumbado el mercado. La Fed evacuaba las oficinas en Washington ante la aparición de paquetes sospechosos. No importa que la alarma fuera falsa, ni que las operaciones del organismo continuaran con normalidad desde las oficinas de "back up" que tiene el ente; una noticia de este tipo reviste el potencial de generar verdadero pánico en el mercado. Veremos hoy cómo toma éste esa información y confiemos en que sea con calma. Aun dejando de lado esta noticia, no hay demasiado para alegrarse. Los números de Oracle que se conocieron luego del cierre del martes, levemente por encima de lo esperado, habían dejado en algunos la impresión de que las primeras operaciones del día podrían ser en positivo. Lamentablemente las advertencias de una caída en las ganancias de AMD y Apple pudieron más y tanto el NASDAQ como el Dow iniciaron la jornada del lado perdedor. Hacia mediodía las cosas habían mejorado levemente, especialmente para el índice de las blue chips, que pudo pasar del lado ganador, pero fue ahí cuando se conoció la noticia que impondría el sentido del mercado durante el resto de la jornada: un nuevo ataque terrorista en Jerusalén y la consiguiente respuesta del gobierno israelita. De a poco los precios fueron cediendo posiciones, más bien de manera tímida a medida que se conocían los problemas legales de Rambus, Micron Technologies y Microsoft, y para cuando sonaba la campana el Dow había perdido 1,49% quedando en 9.561,57 puntos y el NASDAQ cedía 2,99%. Frente a la magnitud de las noticias, casi se puede decir que el mercado bajó menos que lo esperado.
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