Brasilia (AFP) - El presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, se declaró ayer «feliz» por la autorización ambiental obtenida para construir dos represas hidroeléctricas en el río Madera, cuestionadas por grupos ambientalistas y miradas con recelo por la vecina Bolivia.
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Lula aseguró que la autorización para construir las represas de Santo Antonio (de 3.150 MW) y Jiraú (3.300 MW), otorgada esta semana, no sufrió retrasos ni fue forzada por presionespolíticas. La autorización está supeditada a que el proyecto que se adopte contemple 32 condiciones, incluyendo programas de vigilancia de sedimentos, de reproducción de peces y del nivel de mercurio, para calmar las inquietudes de los ambientalistas.
Las planta de Santo Antonio debe licitarse en octubre y la de Jiraú a inicios de 2008. Su precio total debe rondar los 20.000 millones de reales (más de u$s 10.000 millones).
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