George W. Bush aumentó las expectativas sobre la posibilidad de bajar los subsidios agrícolas, una medida que beneficiaría ampliamente a la Argentina. Sin embargo, analistas advirtieron acerca de un freno en las negociaciones debido a que en junio caduca la autoridad del presidente norteamericano para concretar acuerdos comerciales sin la participación del Congreso. En el encuentro entre Bush y Lula también afianzaron su alianza para la producción de biocombustibles.
Reflejo de los avances logrados en diferentes negociaciones,
estrecharon manos Lula y Bush después de una conferencia
de prensa conjunta en Camp David.
Washington (EFE, Reuters, ANSA) - El presidente de los EE.UU., George W. Bush, anunció ayer que EE.UU. está dispuesto a bajar los subsidios agrícolas de forma «sustancial» en el marco de las negociaciones de la Organización Mundial de Comercio y dijo ser «un gran creyente» en los combustibles alternativos.
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El presidente norteamericano hizo esas declaraciones en una rueda de prensa conjunta con su colega brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, tras la reunión que sostuvieron en la residencia presidencial de descanso de Camp David en Maryland.
Las negociaciones en el seno de la OMC, estancadas desde el año pasado por las diferencias sobre el sector agrícola, dominaron la conversación de casi dos horas de los dos gobernantes.
«Quizá la parte más convincente de las oportunidades para trabajar juntos se encuentra en la Ronda de Doha» de la OMC, aseguró el jefe de la Casa Blanca, quien ha consagrado a Lula da Silva como su aliado estratégico en Sudamérica.
Interés
Bush dijo que EE.UU. aceptará bajar sus subsidios agrícolas a cambio de más acceso a los mercados extranjeros para sus bienes y servicios. «A Estados Unidos le interesa concluir la Ronda con éxito», al igual que a Brasil, «por lo menos eso es lo que el presidente (Lula) me ha dicho; no quiero hablar por él», manifestó.
Con todo, aclaró que «por otro lado, esperamos que nuestros productos y servicios, sean ellos bienes agrícolas o manufacturados o servicios, tengan acceso a los mercados. Lo que no aceptaremos son acuerdos unilaterales».
La reacción del brasileño fue entusiasta. «Nunca había terminado una reunión entre nosotros con tanto optimismo», dijo.
«Creo que estamos más cerca que nunca de alcanzar un acuerdo» en la OMC, señaló el presidente brasileño, que apuntó que juntos, EE.UU. y Brasil, pueden «intentar convencer» a la Unión Europea de facilitar el entendimiento.
Sin embargo, analistas advirtieron que un obstáculo en las conversaciones es la prevista expiración en junio de las autoridad de Bush para negociar acuerdos comerciales sin intervención del Congreso, mecanismo conocido como «vía rápida» o «fast track».
El presidente republicano está presionando al Congreso que lideran los demócratas a renovar su autoridad, que permite a la Casa Blanca negociar acuerdos comerciales que el Congreso debe aprobar o rechazar sin hacerle cambios.
Más allá de este acuerdo de principios, y de la coincidencia de ambos líderes en luchar contra la pobreza, Lula también habló de otros temas más inconvenientes para Bush. Dijo, por ejemplo, que el cambio climático es uno de los riesgos más importantes e instó a todos los países del mundo a actuar para combatirlo. En cambio, Bush sólo reconoció que el cambio climático es un «desafío serio» en su discurso sobre el Estado de la Unión este año.
Etanol
Lula también dijo que es necesario eliminar las barreras aduaneras al etanol. EE.UU. mantiene un arancel de 54 centavos por galón (3,8 litros) a la importación de ese combustible para proteger a sus productores de maíz y la Casa Blanca no ha querido tocarlo pese a la insistencia de Brasil, país con el que la Casa Blanca quiere asociarse para impulsar la producción de alcohol en varios países de América latina.
La promoción del uso de etanol a nivel internacional fue otro de los temas importantes del encuentro, que reunió a los líderes de los dos mayores productores del mundo.
Bush y Lula ya se encontraron el 9 de marzo en San Pablo, mientras el dignatario estadounidense realizaba una gira por América latina, y en esa ocasión se firmó un «marco de entendimiento» para la colaboración en el desarrollo de combustibles alternativos.
En el encuentro de hoy avanzaron en la puesta en práctica del pacto y anunciaron el lanzamiento de proyectos piloto en Haití, República Dominicana, El Salvador y Saint Kitts y Nevis para el fomento de la producción de etanol.
«Para mí, el tema del biocombustible es casi como una obsesión», confesó el presidente de Brasil, que es el país con la tecnología de etanol más avanzada del mundo.
Lula también sacó a relucir la aspiración de Brasil de ganar un puesto permanente en el Consejo de Seguridad de la ONU y reconoció que es un área «donde tenemos más divergencia» con EE.UU.
Asimismo, erigiéndose en líder y vocero de la región, pidió la renovación de las preferencias arancelarias de que disfrutan algunos países de América del Sur, en una referencia a los beneficios que EE.UU. otorga a Colombia, Perú, Ecuador y Bolivia, y que vencen en junio.
Además de por su contenido, la reunión entre Lula y Bush fue importante por el lugar donde se produjo, Camp David, una residencia que los presidentes estadounidenses reservan para ocasiones de especial relevancia. La última estancia oficial de un latinoamericano había sido en 1991, cuando el entonces mandatario mexicano Carlos Salinas de Gortari fue huésped de George Bush padre.
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