Hace un par de años, el empresario colectivero Claudio Cirigliano (Grupo Plaza) presentó un proyecto para crear una aerolínea de cabotaje. A esa hipotética aérea el gobierno le cedió buena parte de los empleados que habían quedado desocupados de Dinar y Southern Winds. Por ahora -y en el futuro cercano- no parece que la empresa vaya a despegar. Pero sí tiene nombre elegido, y éste no deja de tener gracejo: Safe Fly. Si uno traduce la marca desde el más puro inglés, la intención de Cirigliano fue dar imagen de seguridad («Vuelo Seguro»). Sin embargo, algún chusco advirtió que también admite otra traducción -si uno acepta el lunfardo- : «Mosca Segura», que es lo que parece recibir el empresario desde la Secretaría de Transporte todos los meses para afrontar el pago de casi 200 salarios. Amén, claro, de otros posibles beneficios que este grupo transportista podría esperar recibir en caso de concretar la venta de «Mosca Segura» (Safe Fly), una empresa sin aviones, con personal escaso y subsidiado, pero con un puñado de rutas de cabotaje que podrían resultar atractivas.
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