Sin embargo, no cabe echarle toda la culpa a Soros, para quien Malan pidió censura. Hubo un episodio que hizo más por la caída de los títulos brasileños que la opinión del húngaro. Convencido de que la estrategia de convertir a Lula en el demonio la paga el gobierno antes que el sindicalista, Malan comenzó a detectar que el candidato del PT no es lo que era:
Da Silva parece coincidir con Malan, él también quiere aparecer menos agresivo a la opinión moderada de lo que acusaba el propio gobierno anteriormente.
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