(Reprimen a trabajadores manifestantes, pero no a los piqueteros que cortaron el acceso a la Capital)
Sigue el gobierno sin definir -como desde hace cuatro años- su política de seguridad en las calles. Ayer hubo otra muestra de ello: mientras intervino violentamente en una protesta de técnicos del INDEC, permitió que la Capital quedara aislada por cuatro cortes piqueteros. A la par que se anunciaba oficialmente el desempleo -9,5% incluyendo planes Jefes-, índice del que no se sabe a ciencia cierta quién lo calculó ni cómo, se reprimía a empleados del organismo. Con una fuerte presencia de policías y gendarmes, se impidió la instalación de una carpa en repudio a la manipulación de las estadísticas oficiales. A través de golpes y duros forcejeos que provocaron heridos, el gobierno dio así su respuesta a un conflicto que ya lleva meses y afecta a variables determinantes de la economía. Por otro lado, se permitió que grupos piqueteros cortaran cuatro accesos clave a la Ciudad: los puentes Pueyrredón y Saavedra, la entrada de Cabildo y General Paz y Provincias Unidas.
Golpes y fuerte presencia
policial. Así aplicó mano dura
el gobierno contra técnicos
del INDEC, mientras protestaban
por la manipulación de
estadísticas.
Mientras se informaba oficialmente el desempleo de 8,5% correspondiente al segundo trimestre del año, la Policía y la Gendarmería reprimían a técnicos del INDEC que intentaban instalar una carpa en la puerta del organismo, en repudio al índice que se estaba comunicando y que ellos dicen no haber calculado.
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Estos incidentes tuvieron lugar al concluir la asamblea que había comenzado ayer a las 14, en la cual se acordó seguir con el paro total de actividades hasta mañana con la intención de levantarlo definitivamente a partir de la fecha.
Luego, técnicos y encuestadores de diversos sectores del INDEC salieron a la calle con banderas en mano y cantando las melodías que ya son un clásico luego de siete meses de conflicto, desencadenado por la intervención que el secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, decidió implementar en el instituto para controlar la inflación. Eran las 16 cuando el panorama comenzó a preocupar: los empleados y los delegadosde ATE estaban cercados por la Policía Federal, la Gendarmería y civiles que los duplicaban en cantidad.
«No pudimos ni siquiera atinar a instalar la carpa porque empezaron a reprimir», dijo Raúl Llaneza, de ATE, y ratificaron otros empleados del organismo.
«La idea era instalar la carpa en repudio a la publicación del índice de desempleo que fue calculado en condiciones irregulares», recordó una técnica de Encuesta Permanente de Hogares (EPH), sector que se encarga de relevar dicho indicador, además de la pobreza y la indigencia. El resultado fueron empujones y golpes que dejaron a un empleado herido, que fue trasladado al hospital Argerich y está fuera de peligro.
Lo cierto es que el jefe de Gabinete, Alberto Fernández, se había comprometido la semana pasada a evaluar las propuestas que la Central de Trabajadores Argentinos (CTA), con Hugo Yasky a la cabeza, le había planteado durante una reunión en la Casa Rosada. Entre las soluciones estaba el compromiso de los técnicos para recalcular los siete meses de inflación manipulada y formular indicadores de pobreza.
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