Reiterando el volumen, unos $ 35 millones para acciones, lo que se inscribe como velocidad de crucero en estos tiempos, la demostración de ayer corroboró lo del lunes: faltó tracción para mover los paneles, pasando la rueda como un intercambio incoloro de órdenes y sin lograr una definición. Hubo dos puntas previas: por el mínimo, se alcanzó una marca de algo más de 828 puntos; por el máximo, se arribó a los casi 840, pero el cierre resultó calzado con el anterior y rebanando toda salida de cuadro hacia las dos direcciones. Con los 831 puntos ya conocidos, el mercado de Buenos Aires quedó esta vez como vagón de cola, ante algunas mejoras logradas en la región y en el Norte. Nada del otro mundo, porque nadie está hoy con tendencia firme, pero pudiendo sumar, mientras que aquí solamente se mantuvo la posición.
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Repasando las trece líderes, se percibe que existieron casos bien marcados, hacia las dos puntas, destacando la caída de Comercial del Plata, con 5%, en un «descreme» de utilidad por sucesivos aumentos. Las ruedas se movieron con Renault, 4% de suba, con 810.000 papeles, pero las que define y dan ponderación al índice de modo decisivo se mantuvieron neutrales y así concluyeron. Con algo más de $ 4 millones en certificados, los dos mercados se vieron monótonos, dejando correr las horas y para volver al punto anterior. Como a la espera de otro estímulo, novedoso, bastante más que un ministro de Economía aconsejando: «No tener miedo».
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