Crece fuerte la venta de maquinaria agrícola

Economía

En tres meses aumentó un 93% la facturación y el 27% las cantidades. Pero los empresarios advierten que existen dificultades para comercializar los equipos más costosos.

En un contexto económico complejo en el que muchas actividades productivas buscan sostenerse, el sector de la maquinaria agrícola muestra una vez más números positivos. Ya hay entregas de equipos pactadas hasta fin de año y la fórmula utilizada es la venta en pesos y a plazo. Sin embargo, la incertidumbre -que en parte es la impulsora de la decisión de recambio de maquinarias- es también una dificultad a la hora de calcular una financiación adecuada y eso es clave para los equipos de gran porte.

Reynaldo Postacchini, vicepresidente de Claas Argentina y titular de la Asociación de Fábricas y Distribuidores Argentinos de Tractores (AFAT) aseguró que las dificultades no sólo se deben a cuestiones financieras, sino que además existe una regulación en las importaciones de maquinaria agrícola por parte del Gobierno porque cada dólar que sale del país tiene impacto en la balanza comercial.

En lo que respecta a los datos duros, según el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC), en los primeros tres meses del año el sector de la maquinaria agrícola aumentó 93,4% su facturación respecto del mismo período de 2020, alcanzando un total de $25.278 millones. El panorama es también alentador cuando se revisan las cantidades vendidas durante esos tres meses, ya que se comercializaron 3.889 unidades y eso representa un incremento del 27,2%, es decir 832 máquinas extra.

Al poner la lupa sobre estos números comienzan a aparecer algunos detalles que vale la pena analizar. Aumentaron las unidades vendidas de sembradoras, implementos y tractores, pero las de cosechadoras cayeron un 25,4%. Para AFAT, que agrupa a las empresas multinacionales, eso es una señal de alerta porque la caída representa el valor más bajo en el último quinquenio.

Una cosechadora tiene un valor de venta -según la marca y la tecnología que trae- de entre 400 y 700 mil dólares, por lo tanto armar un esquema de financiación no es simple. En la práctica, un contratista suele aportar una maquina usada para cancelar un porcentaje del equipo nuevo, pero vender ese equipo también es un costo y forma parte de la estrategia que une al concesionario con la fábrica, que suele resignar rentabilidad para subsidiar la tasa de interés para que la operación se concrete.

Desde AGCO, otra de las multinacionales que además tiene una planta instalada en General Rodríguez, coinciden en la dificultad planteada en el rubro cosechadoras. Gustavo Meyer, Gerente Comercial de la compañía aseguró que “cuanto más alto es el valor del producto, mayor necesidad hay de plazo para cerrar la operación. Esto ocurre también con las pulverizadoras y los tractores de alta potencia”.

Volviendo a los datos, durante el primer trimestre del año según el INDEC se vendieron unas 170 cosechadoras, de las cuales 143 fueron nacionales y 27 importadas, alcanzando en conjunto una facturación de $#4.877 millones.

Estos números llamaron la atención de Nestor Cestari, quien preside la Cámara de Fabricantes de Maquinaria Agrícola, integrada por empresas locales. Según el empresario “aquí sólo producen cosechadoras Vassalli y Metalfor, por lo tanto se están contabilizando los equipos vendidos por quienes ensamblan localmente”.

La entidad que preside Cestari trabaja desde hace tiempo en un proyecto de ley que especifique qué es una maquina de fabricación local y cuál no lo es, para que de esa manera se puedan contemplar políticas impositivas para quienes ponen en marcha un esquema productivo que incluye autopartes locales. La realidad indica que en nuestro país hay rubros dentro de la maquinaria agrícola que quedaron muy relegados en tecnología, por distintas cuestiones vinculadas a políticas económicas del pasado. Quedaron en pie pocas empresas que producen cosechadoras y de ninguna manera podrían abastecer un mercado que demanda tecnología de última generación para aumentar la eficiencia todos los años.

Existe un punto de coincidencia muy importante en todo el sector de la maquinaria, que incluye a fabricantes locales y empresas multinacionales: hace falta un plan estratégico a largo plazo, que permita el desarrollo local de una industria que es tan necesaria como lo son el resto de los insumos de la producción agropecuaria que permiten cosechar millones de toneladas de granos cada temporada.

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