Marsans vendería Aerolíneas Argentinas

Economía

El grupo Marsans/ Aircomet habría puesto en venta su participación en Aerolíneas Argentinas, que hoy asciende a 98% del capital de la línea de bandera. La decisión comenzó a gestarse la semana pasada, y habría sido reafirmada en una reunión de directorio celebrada el viernes a última hora, luego de que el gobierno y LAN anunciaran un acuerdo para permitir el ingreso de esta compañía en el mercado argentino.

Según la versión proveniente de una fuente irreprochable, Antonio Mata -director ejecutivo de Aerolíneas- ordenó en esa reunión cancelar el programa de incorporación de personal, que para todo 2005 preveía la contratación de cerca de 1.000 nuevos empleados. También decidió no renovar los más de 200 contratos que comienzan a «caer» a partir del 31 de marzo. Hasta hace algunas semanas habían recibido 16.000 solicitudes de aspirantes a sumarse al plantel de Aerolíneas, que hoy asciende a 8.100 personas.

Dado que la decisión de salir de Aerolíneas Argentinas la venía conversando Mata con sus otros socios españoles, ya habrían contactado a dos bancos -uno de España; otro local de capital nacional- para que comiencen a preparar los papeles de la posible venta. La pretensión de máxima de Marsans/ Aircomet sería tratar de recuperar los casi u$s 700 millones que llevarían invertidos en la Argentina desde su llegada en setiembre de 2001.

La realidad es que podría llegar a ser difícil de conseguir en el mercado aéreo mundial actual, en el que todos los días hay alguna compañía que anuncia ingentes pérdidas o admite estar en una crisis terminal. En el mandato dado a los bancos estaría incluida la indicación de buscar un comprador en el exterior, lo que dejaría fuera de carrera a posibles interesados locales.

También es un hecho que buena parte de esos
u$s 700 millones fueron aportados por la SEPI, la empresa oficial que administra las participaciones accionarias del Estado español, como parte del compromiso con Marsans para que ésta asumiera el rol de accionista de Aerolíneas. Desde su llegada a la Argentina viene diciéndose que «cuando se acabe la plata de la SEPI, Marsans dejará Aerolíneas».

• Utilidades

Los aportes de la SEPI concluyeron en el primer semestre del año pasado, y desde entonces la empresa viene exhibiendo utilidades operativas.

La decisión de vender en principio
sólo alcanzaría a Aerolíneas Argentinas, no así a Austral, también controlada por Marsans.

De confirmarse esta especie, no se explica por qué esta determinación ante el hecho de que hoy el mercado de cabotaje -tarifas controladas por el gobierno y en pesos- es mucho menos rentable que los vuelos internacionales -precios en dólares y niveles de ocupación inéditos en la historia reciente-.

• Relación difícil

Las razones que esgrimiría Mata para explicar la posible venta tienen que ver con su más que difícil relación con el gobierno nacional y en particular con los funcionarios que rigen los destinos del mercado aéreo: el secretario de Transporte, Ricardo Jaime, y el subsecretario de Política Aerocomercial, Ricardo Cirielli. Esa «difícil relación» tiene tres principales frentes de conflicto:
 
• La impugnación del representante del Estado argentino en el directorio de Aerolíneas de los balances 2002 y 2003 (y seguramenteel de 2004) por una cuestión que tiene que ver con el rescate de parte de la deuda concursal de AA.
Esta impugnación -a pesar de que esos estados contables fueron auditados por PriceWaterhouseCoopers y el primero de ellos aprobado por la jueza del concurso de AA- le impide hasta ahora salir a la Bolsa; Mata necesitaba esos fondos para expandir y modernizar su flota de aviones.

• La cancelación de rutas de
Austral que venía volando desde hace 40 años por la no presentación en el tiempo previsto de documentación necesaria para tramitar su renovación (en ese momento Marsans/Aircomet no era accionista de AA). Este hecho Mata se lo atribuyó reiterada y públicamente a la « animadversión» que tendría Cirielli contra su grupo. Por ahora, Austral está volando esos destinos con permisos provisorios.

• La
«falta de política aerocomercial» de la Secretaría de Transporte; esto, claro, debe leerse como la pésima relación entre la empresa y ese organismo público.

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