Marsans vuelve a la carga por Spanair

Economía

Gonzalo Pascual y Gerardo Díaz Ferrán, dueños del grupo Marsans que a su vez es el accionista principal de Aerolíneas Argentinas, habrían regresado a la puja por Spanair, la aérea española de la que alguna vez fueran socios.

Spanair es hoy propiedad de SAS, que la puso en venta porque -según dijeron oportunamente sus ejecutivos-no forma parte de su negocio principal, que está enfocado en los países de la Península Escandinava.

Después de que Marsans -dueña también de Air Comet-anunciara que se retiraba de la puja por Spanair, el único interesado que quedó en pie fue Iberia. Sin embargo, Jaan Albrecht, presidente de Star Alliance, dijo ayer que el grupo de Díaz y Pascual «no está fuera de la jugada». Star Alliance, de la que forma parte Spanair, es el grupo de aéreas que creó la estadounidense United pero que a partir de su retroceso en los mercados internacionales pasó a liderar la alemana Lufthansa; su máximo ejecutivo declaró ayer en Madrid que Marsans «sólo se retiró de manera temporal de la puja por Spanair para ver qué sucedía -a la distancia-cómo avanzaba el proceso de venta desde la entrada de Iberia».

Albrecht reveló que SAS -que puso en venta a su controlada española en junio del año pasado-tiene para elegir entre cuatro postulantes: las mencionadas Iberia -junto con Gestair-y Marsans, más Gadair y el fondo de inversiones portugués Longstock. El grupo Marsans era el máximo favorito para quedarse con la aérea en venta, hasta que en febrero decidió retirarse de la pelea por no estar de acuerdo con la marcha del proceso de licitación.

De todos modos, en caso de quedarse con Spanair (la segunda aérea española por tamaño, rutas y flota) conformará un grupo más que poderoso, en una época en que la consolidación parece ser el nombredel juego en la industria aérea. La sumaría a Air Comet, a Aerolíneas Argentinas y a su filial chilena, lo que le daría una amplia cobertura tanto en los mercados internos español y argentino, como en los regionales europeo y latinoamericano, además obviamentede una fuerte presencia en las rutas transatlánticas.

Cabe apuntar además que Star Alliance, que agrupa a 20 aerolíneas, está «renga» en esta parte del mundo desde que Varig fuera poco menos que expulsada de la alianza poco antes de su quiebra y posterior desguace. Desde entonces se viene hablando que Aerolíneas Argentinas podría ocupar su lugar, siempre y cuando solucione sus propios problemas domésticos. Una unión con Spanair, a través de accionistas comunes, la pondría más cerca de esa posible entrada a las «grandes ligas» de los códigos compartidos y las millas acumuladas por viajeros frecuentes fidelizados. Adicionalmente, Lufthansa apoyaría la compra por Marsans de Spanair, porque le garantizaría su permanencia en Star Alliance; en sentido inverso, de ser Iberia la adquirente, la migración hacia OneWorld -que encabeza Air Franc-sería casi inevitable: la principal aérea española está integrada a esa alianza.

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