6 de septiembre 2001 - 00:00

Marx piensa en u$s 7 mil millones más

Con las necesidades financieras de 2002 cubiertas hasta octubre, el equipo económico ya está trabajando para llevar tranquilidad sobre la situación de 2003. En caso de que los mercados no mejoren y continúen cerrados para colocaciones argentinas, el viceministro de Economía, Daniel Marx, maneja como alternativa pedir préstamos por u$s 7.000 millones adicionales a los organismos multilaterales.

Ese dinero serviría para cubrir buena parte de los vencimientos de 2003, que presenta vencimientos por una cifra superior a los u$s 15.000 millones. Para que el futuro pedido llegue a buen puerto, primero el país deberá cumplir a rajatabla con el déficit cero durante un período prolongado, como mínimo seis meses.

Claro que todavía es aventurado manejar este tipo de hipótesis. Primero habrá que esperar la respuesta de los inversores ante posibles operaciones de canje que lance la Argentina, a través de títulos con garantías especiales.

El Fondo Monetario Internacional, por lo pronto, ya comprometió u$s 3.000 millones para respaldar estas operaciones. Pero se estima que serán necesarios más fondos para darle mayor envergadura al cambio del perfil de la deuda.

El jefe de estrategia de deuda soberana del banco Morgan Stanley, Jaime Valdivia, aseguró ayer que el gobierno argentino «podría encarar un canje de deuda después de las elecciones de octubre».

• Dinero fresco

En cambio, sí hay certeza respecto a la llegada de dinero fresco que habilitará el Fondo. Siempre y cuando se apruebe en la reunión de directorio del viernes, los u$s 6.260 millones comprometidos serán enviados el lunes próximo.

Del total, se definió -tal como informó este diario- que u$s 4.000 millones serán destinados a reforzar las reservas. Los restantes u$s 2.260 millones irán al Tesoro.

En forma casi simultánea, tal vez con una demora de un par de días como máximo, será utilizada la línea contingente comprometida por bancos internacionales (también conocida como Fondo Anticorrida). El equipo económico decidió junto al Banco Central que sólo girará u$s 1.200 millones de la línea, una cifra inferior a los u$s 1.500 millones mencionados inicialmente.

En realidad, el compromiso inicial comprometido por los bancos ascendía a u$s 4.700 millones en 1997. Pero la caída de algunos contratos y también problemas legales redujeron el dinero disponible para el gobierno.

La decisión ahora es no solicitar más de lo que realmente sería necesario utilizar. La razón es extraña: ocurre que al girar esta línea se producirá una caída de las reservas en poder del BCRA.

Esto se debe a que el BCRA deberá entregar, a cambio del dinero que reciba, títulos públicos a valor de mercados más 25% en bonos. De esta forma, por los u$s 1.200 millones en efectivo que reciba tendrá que entregar títulos en garantía por u$s 1.500 millones, lo que implicará una caída de las reservas del orden de u$s 300 millones.

El Central tendrá que pagar por el préstamo una tasa de interés de LIBO más 2,5% anual, es decir una tasa de 6% según los valores actuales. Esto significa que obtendrá financiamiento muy barato y que luego podrá prestarle a los bancos a tasas incluso inferiores a 10% anual, con el objetivo de recomponer la liquidez del sistema.

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