Mayor caída en bonos desde el "corralito"

Economía

En1968, en un partido River-Boca, con River como local en el estadio de Núñez, se apiñó la gente en las escaleras de salida de público sin conocer los de atrás que empujaban que la puerta del desemboque final (foto) estaba cerrada con sus rejas corridas. El apretujamiento provocó una tragedia con 71 muertos y más de 63 heridos. Fue una masacre. Con tal número de víctimas fatales pasó a ser la mayor ocurrida en la Argentina en un estadio de fútbol. De ahí en más, cada vez que se produce apresuramiento de público por salir se habla de "Puerta 12". Es un clásico del lenguaje argentino 37 años después del lamentable suceso. Se suele usar en varias circunstancias de riesgo por atropellarse al evacuar un lugar, pero más que nadie usó este modismo el sector financiero. Su sentido es claro: cuando hay salida apresurada de muchos al mismo tiempo -entiéndase como vender o liquidar activos financieros o monedas hay riesgo de víctimas. Eso está ocurriendo hoy con los bonos -aún virtuales porque las acreditaciones recién van a estar el 1 de abril-del recientemente concluido canje de deuda argentina en default que venció el 25 de febrero último. El Discount en pesos -que era la estrella de los bonistas que en 76,15 adhirieron al durísimo canje argentino cayó casi 8% (precio $ 89) y 16% desde que salió al mercado en menos de un mes. Hoy, como cruel ironía, los bonos poscanje son más baratos, porque valen 30 dólares, que los defaulteados que entregó esperanzado el acreedor a cambio de los nuevos. Otro de los nuevos, el "Par en pesos", que vence dentro de 33 años y depende mucho de su cotización de mercado para hacerse antes del ahorro, perdió 12% de su valor sólo en la jornada de ayer y 24% desde el 28 de febrero. Los viejos bonos que nunca estuvieron en default -BODEN, PRO12, PRE8, BOGAR y otros bajaron menos ayer, sólo hasta 5%, que los virtuales del reciente canje. Pero igual tienen importantes pérdidas anteriores. Los fondos buitre, como el Elliot de Estados Unidos (también estaría el Dart), le pidieron al juez Thomas Griesa, de ese país (lo resuelve hoy), que embargue y les entregue los títulos en cesación de pagos. ¿Por qué sucede esto? ¿Por qué esta "Puerta 12"? Porque Estados Unidos sube su tasa dado que -al igual que el ministro Lavagna aquí teme la inflación que le trae el petróleo. A su vez, la Argentina tiene ese riesgo de inflación, tampoco se sabe si arreglará y cómo con el Fondo Monetario y lanzará más bonos para pagar los vencimientos de los que emitió y entonces los inversores apresuran la salida. Pero lo principal viene de Alan Greenspan, que advirtió -y por escrito-que puede dejar de ser moderado en el futuro con la suba de tasas, por ese riesgo inflacionario. Por tanto, si hay más rendimiento posible en el país del Norte se tiende a salir de bonos de países emergentes, lo que se llama "vuelo hacia la calidad". Si son muchos... "Puerta 12". Si hablamos de caídas de 8% o 12% estamos en la mayor caída de títulos del país desde aquel "corralito" del 3 de diciembre de 2001, cuando estalló económicamente el país.

La suba de tasas en Estados Unidos no alcanza para explicar la debacle de ayer de los bonos argentinos. El mercado percibe que el escenario mundial cambió y ya no es tan favorable para los países emergentes, incluida la Argentina. Ayer, por caso, se atenuó la suba de la tasa de los bonos a 10 años que cerró a 4,59%, después de estar el día anterior a 4,62%.

Las dos especies de bonos poscanje que está cotizando en el mercado gris hasta el viernes de la semana próxima, cuando estén listos los certificados, fueron las más golpeadas. Los Discount en pesos, los bonos de mayor emisión porque los inversores los ven con gran futuro porque tienen una tasa por encima de la inflación de 7%, se derrumbaron a $ 89 con una caída de 9,41%. Desde que comenzaron a operar en el mercado gris cayeron 16%.

Los más castigados fueron los Par en pesos que cerraron a $ 34, 11,70% menos que el día anterior.

La sobrerreacción de los mercados a la suba de tasas en Estados Unidos hace que los inversores se tornen irracionales. No se entiende que hoy un bono posdefault valga 30 dólares, cuando el defaulteado que entregó al gobierno para ir al canje valía 33 dólares. El bono poscanje es un bono vivo que el 1 de abril pagará el cupón de intereses atrasados en efectivo. Mientras, el bono defaulteado era un título en cesación de pagos, un bono muerto. Pero hay cierta responsabilidad del gobierno argentino en esta sobrerreacción de los inversores. A la salida del default no se comportó en forma serena ante el primer brote inflacionario. Ahora enfrenta presiones salariales y conflictos gremiales, mientras negocia precios con cada sector, algo que los argentinos memoriosos saben cómo termina. Esto fue demasiado para quienes ya están tensos por las tasas norteamericanas.

Si se toma distancia y se mira con calma, se verá que el mercadoestá rotando la gente y esto es una oportunidad. Hay inversores que se van apresurados porque ya hicieron fuertes ganancias, y hay otros que esperan el derrumbe para ingresar a precios de oportunidad. Después de todo, la suba de tasas de Estados Unidos no debe afectar a los bonos en pesos que indexan por la inflación argentina. El BOCON PRO12 es el caso que sirve de muestra a esta apreciación. Hasta ayer, el mercado vendía BOGAR y BODEN en dólares para pasarse al PRO12. Este movimiento se conoce como arbitraje. Les parecía un buen bono, con mucha liquidez y no tan largo como el BOGAR ni tan vulnerable como los BODEN. Ayer, la venta de este bono fue parecida a la «Puerta 12» del estadio de River Plate. Fue abrumadora la oferta, al punto que sólo en el Mercado Abierto Electrónico (MAE) el PRO12 operó $ 80 millones y cayó 5%. Este bono era considerado entre los más sólidos de los posdefault emitidos después de que Rodríguez Saá declaró la cesación de pagos.

Los bonos posdefault en dólares también fueron golpeados. El BODEN 2013 perdió 4,60%.

Queda como una perla la performance del BODEN 2008 en pesos que indexa por CER. Es un bono corto, vence dentro de tres años, y con mucha liquidez. En los momentos de euforia de los bonos anotaba subas moderadas y ahora, en la depresión, cae lento. Ayer perdió apenas 0,50%, y el día anterior estuvo neutro. Pero mantiene un buen rendimiento y, cuando el mercado se reacomode, será uno de los preferidos. Todos los reacomodamientos se hacen sin locuras porque quedan demasiados contusos.

• Divisa

El dólar, a todo esto, está dando algunas señales. Si bien su tendencia en estos días es a la baja, todas las posiciones del mercado de futuro subieron 0,17%. Para fin de diciembre, se llegó a pagar $ 3,08.

Ayer la divisa bajó en el mercado mayorista a $ 2,914. Pero la intervención del Banco Central fue muy baja, sólo u$s 15,5 millones a los que habría que restarle u$s 2 millones que vendió el Banco Nación. Parece extraño que la entidad oficial aparezca como vendedora de divisas, pero circunstancias del mercado la llevaron a eso. Por un lado, el Tesoro le dio la orden de que compre con su dinero u$s 9,5 millones, pero, por el otro, muchos particulares le pidieron que les venda u$s 11,5 millones.

Obsérvese con atención este dato: los cerealeros ingresaron sólo u$s 30 millones, pero el mercado movió casi u$s 300 millones, lo que muestra que a pesar de la baja hay compradores auténticos que absorben toda la oferta. «Si hoy estuviera vendido en dólares, no estaría tranquilo», dijo un operador al ver que todo lo que ofrecían era comprado sin grandes bajas de precio.

Para el lunes, de todas maneras, el mercado sigue vendedor. Las órdenes de venta del poscierre duplican a las de compra, y quedó marcado para el principio de la semana que viene $ 2,9120 para la compra y $ 2,9150 para la venta.

En el Rofex de Rosario, fin de marzo subió a $ 2,9180 igual que abril. Hace poco más de dos semanas, el mercado contaba con los dedos de una mano cuántos días faltaban para perforar el techo de 1.600 puntos del Merval. La Bolsa acumulaba en el mes ganancias de 15%. Ahora quieren creer que cuando llegue al piso de 1.100 puntos, se frenará la caída.

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