El grado de preocupación ante las probables reacciones de los bancos centrales, y a pesar de los resultados de los indicadores económicos, precipitó un descenso de los bonos del Tesoro y el correlativo aumento de sus rendimientos, lo que por contagio provocó una apatía inicial que se reflejó en una cierta estabilidad en las cotizaciones de las acciones durante la mañana. Después del mediodía, surgió un rally en el cual el Dow Jones industrial trepó hasta 10.753, registrando allí un nuevo máximo apenas 8 puntos por encima del de comienzos de este mes. Esto se produjo gracias a Hewlett Packard y Wal-Mart, que destaparon el optimismo que hacía falta para lograr entusiasmar a los inversores en los niveles actuales. Pero desde la media tarde se volvió al estado de desinterés previo, con el precio del barril de petróleo crudo por encima de los 36 dólares más la debilidad de los sectores de software y soportes de redes de comunicaciones, que llevaron a los índices NASDAQ y Standard & Poor's 500 a niveles por debajo de los cierres del miércoles. Entre las noticias del día, no pasó inadvertido Jeffrey Skilling, ex CEO de Enron, que se entregó por la mañana a agentes del FBI en Houston. Skilling enfrenta una acusación con 36 cargos en los que se destacan los perjuicios a inversores y acreedores. Al finalizar la jornada se registraban 1.214 bajas contra 2.074 alzas en NYSE y 1.093 bajas con 2.074 subas en NASDAQ, lo que claramente da una idea del sesgo bajista con que se desarrollaron las operaciones en la última parte. El índice industrial Dow Jones marcaba 10.664 puntos al cierre, una baja marginal de sólo 0,07 %, en tanto el índice NASDAQ retrocedió 1,47% y el S&P 500 sólo 0,41%.
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