Las reacciones de los mercados al crecimiento de la inflación junto al aumento del nivel de alerta frente al terrorismo en Japón no fueron ilógicas, sino todo lo contrario. Desde el comienzo se notó una retracción de los compradores, a lo cual se le sumó el aumento del dólar frente al yen junto al vencimiento de las opciones, lo que incrementó también la presión de la oferta, llevando todos los índices a valores inferiores a los anteriores. También el resultado trimestral de Hewlett Packard, aunado a la noticia de la venta de una parte de Alcoa, precipitó los descensos que a media jornada duplicaban a los que se mantenían en positivo. A partir de allí empezó una recuperación, por lo que el cierre se mostró bastante animado y con algunas recuperaciones notables como General Electric y Home Depot junto a la empresa Wall-Mart, que continuó la suba con el impulso de sus noticias de la jornada del jueves. También el mercado de "treasuries" se fue a pique con la suba del dólar, llevando sus rendimientos a los máximos de la semana. Con ello se aleja la preocupación de una intervención en el mercado cambiario. Para el final, la recuperación se fue diluyendo y el índice Dow Jones industrial finalizó en 10.619 puntos, una baja de 0,43% en la rueda y tan sólo 0,08% de baja en la semana. El índice de NASDAQ bajó 0,39% el viernes, acumulando un nuevo descenso semanal de 0,76%. Estas variaciones son producto de indefiniciones que provocan un movimiento horizontal de los índices, que es el reflejo de un mercado que parece estar más pendiente de los vaivenes de las noticias de violencia sobre atentados y alertas que de la reacción de la economía ante el aumento o no de las tasas de interés por parte de los bancos centrales.
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