El contragolpe de España en represalia a la expropiación de YPF ya se empieza a delinear. Según medios españoles, el Gobierno de Rajoy analiza desempolvar una vieja iniciativa y estudia dejar de comprar biocarburantes de Argentina. La medida podría afectar a la balanza comercial del país, ya que los españoles compraron el año pasado un cuarto del total de la exportación mundial argentina de este combustible. Bunge, Molinos, ADG y Cargill son las principales empresas que elaboran biodiésel en la Argentina.
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Fuentes diplomáticas de España le aseguraron al diario La Razón que la medida se estudia minuciosamente analizando los distintos impactos que puede tener la medida. La idea es tratar de perjudicar lo menos posible a los distribuidores españoles. La iniciativa no improvisada, sino que, según ha podido saber ese periódico, el Ministerio de Industria ya había pensado en esta opción antes de que el Gobierno diera el paso definitivo para avanzar sobre YPF.
El plan también se trata de un viejo reclamo del sector de biocarburantes españoles, que está en estado crítico por las menores tasas que se aplican al biodiésel de soja argentino y de Indonesia. La Razón confirmó con fuentes de ese sector que se han retomado los contactos para un hipotético cese de las importaciones "desleales" que tienen una ventaja de 100 euros por tonelada de biodiésel.
La orden ministerial que tiene casi lista el Gobierno de PP para impedir la competencia desleal no es nueva. El anterior Ejecutivo, al mando de Zapatero, la intentó implementar pero la misma terminó olvidada en un cajón. De hecho, el primer borrador oficial del proyecto de orden data del 20 de julio de 2010. Tras su envío a la Comisión Nacional de Energía del Parlamento y recibir su visto bueno, percibió un dictamen favorable del Consejo de Estado en mayo del pasado año. Sin embargo, el PSOE decidió dejar de lado esa iniciativa ante el temor de desatar una guerra comercial con Argentina.
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