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En marzo de 2003, con la aprobación tanto de los tenedores como de su Legislatura, se asignaron menores tasas de interés y una extensión de los plazos a los bonos «Samurai» existentes, en una reestructuración que no incluyó reducciones del capital original. En términos generales, la propuesta aceptada reduce en alrededor de 30 por ciento el interés sobre los bonos y extiende de uno a cuatro años los vencimientos de capital de los títulos. Según la calificadora, en contraposición a lo sucedido a nivel federal, «la Ciudad no incumplió con sus pagos sobre bonos denominados en pesos». Sin embargo, S&P indicó que los principales factores que limitan la calidad crediticia de la Ciudad incluyen «un elevado grado de incertidumbre a nivel político y económico en la Argentina, incluyendo la potencial modificación del sistema de relaciones intergubernamentales y una mayor presión tributaria a nivel nacional cuando el gobierno federal reestructure su elevado endeudamiento».
En tanto, Fitch Ratings reconsideró la capacidad de la Ciudad para afrontar sus obligaciones financieras y subió la calificación a CCC para la deuda a largo plazo, tanto en pesos como en moneda extranjera.
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