La idea -explicó Pérez-es que «de este convenio puede surgir una estrategia antivolatilidad. Es decir, en la actualidad, dada la tendencia a la apreciación del peso, el Banco Central podría perder reservas, sobre todo, al regularizar los pagos con la entidad que preside Enrique Iglesias, el BID, así como con el Banco Mundial, comandado por James Wolfenson». Luego, en febrero o marzo, agregó, debería «recuperarlas cuando la demanda de dinero transaccional ceda y crezca la incertidumbre por la cercanía con las elecciones presidenciales».
Según estimó la Fundación Capital,
Para lograr estos objetivos, la entidad recomienda controlar el gasto público y consolidar un superávit primario fiscal considerable, así como restringir el uso de cuasi monedas. Además, considera indispensable iniciar las conversaciones con el objetivo de reestructurar el endeudamiento público y comenzar a reajustar las tarifas de los servicios públicos.
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