Los mercados seguían sin estar en buena sintonía, al momento de concluir Buenos Aires todos los referentes daban diversos saldos en rojo (después, dio vuelta el Dow, tibiamente) y la plaza porteña terminó por alistarse, sin contradecir a la mayoría. Conviene reparar en que no se trató de una rueda donde el camino a la baja estuviera impregnado de entrada, sino que partiendo de un cierre anterior de «537», su punto de máxima cocción alcista lo alcanzó pasados los «525» puntos. Pero, de allí no pasó. Se comentaron a disparar ciertas órdenes que dudaban, y buscaban el «descreme» oportuno, las diferencias acumuladas desde noviembre otorgaban suficientes incentivos y no apareció una renovación compradora, para asimilar.
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El volumen da cuentas de una rueda más recortada en los negocios, con casi $ 48 millones totales, pero $ 22 millones de ellos derivaron a los certificados foráneos. Quedaron unos $ 25 millones para acciones y esto resultó bastante menos que el nivel de semanas atrás. Más se percibió el contraerse de la plaza, porque era imprescindible absorber con precisión las tomas de utilidades, si se quería un cierre positivo. El mínimo llegó a «510» y el definitivo mostró un cierto repuntar, para cerrar en «515», esto reportó baja de 0,53%, siendo de 0,8% en el M.AR., dando otra vez contra el BURCAP a la tónica de los otros. Fue alcista en 0,85% con la buena gestión en Repsol, de 3%. Mercado «raro», definía un operador, acaso es lo justo...
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