George W. Bush
habló en la cumbre
de presidentes de
América del Norte que
se realizó en
balneario canadiense
de Montebello
en la provincia
de Quebec.
El presidente de Estados Unidos, George W. Bush, y el secretario del Tesoro, Henry Paulson, expresaron ayer su confianza respecto a que la economía no se verá afectada por el nerviosismo de los mercados, golpeados por los problemas con las hipotecas de alto riesgo. «La pregunta fundamental es si nuestro sistema tiene suficiente liquidez, y la respuesta es sí», dijo Bush durante una conferencia de prensa en Canadá, donde finalizó la cumbre de presidentes de América del Norte.
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Por su parte, Paulson afirmó que «no habrá solución rápida para ciertos problemas que están sufriendo los mercados de crédito. Pero los vamos a resolver porque tenemos una economía fuerte», prometió en declaraciones a CNBC.
«A medida que la Fed atiende la liquidez, esto hace posible, facilita que el mercado se concentre en el riesgo y en la evaluación del riesgo», indicó. «Esto se desarrollará con el paso del tiempo, y la liquidez regresará a la normalidad cuando el mercado tenga una mejor comprensión, los inversores tengan una mejor comprensión, de la relación entre riesgos y retornos», sostuvo.
Paulson dijo que las economías fuertes de Estados Unidos y del resto del mundo ayudarán a amortiguar las sacudidas de la crisis del crédito que comenzaron con una ola de incumplimientos de pagos del mercado hipotecario de baja calificación de Estados Unidos.
No obstante, la turbulencia del mercado de capitales probablemente pesará sobre el crecimiento económico, dijo Paulson. «El crecimiento económico será menor que lo que habría sido normalmente», sostuvo.
Paralelamente, Christopher Dodd, precandidato presidencial y senador demócrata de Connecticut, advirtió que entre «uno y tres millones de personas» podrían perder su vivienda en Estados Unidos por el aumento de las cuotas de los préstamos hipotecarios de alto riesgo. Dodd señaló que las personas en riesgo son las que firmaron créditos con tasas de interés variables entre 2004 y 2006. El mercado inmobiliario estadounidense se desaceleró este año, luego de un lustro de crecimiento ininterrumpido. «Estamos en el nivel más alto de embargos de viviendas de los últimos 37 años» y «en el nivel más bajo de la construcción de viviendas» de la última década, sostuvo Dodd.
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