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Este cambio de la tendencia puede ser visto como que el mercado ya no acepta los recortes de tasas a largo plazo y como una merma en la confianza ante la ausencia de un plan económico. En ambos casos, no es una buena señal.
Como en las licitaciones de Lebac anteriores, se vio que hay una gran cantidad de pesos y pocas opciones para invertir. Por eso fue abrumadora la oferta de dinero por parte de empresas, bancos y ahorristas para hacerse de Lebac a distintos plazos.
Ante tanta oferta de pesos, el Central, a cargo de Alfonso Prat-Gay, decidió tomar $ 208 millones, con lo que sacó del mercado $ 181 millones netos.