¿Qué fue lo que cambio?
La directora del grupo de estudios sobre negociaciones comerciales internacionales de la Universidad Nacional de Rosario (UNR), Julieta Zelicovich, explicó a Ámbito que "el cambio en la estrategia de inserción internacional del Mercosur no empieza ahora", sino que "es el resultado de 10 años de una nueva estrategia de negociación".
"Fue en torno al año 2016, cuando en una de las reuniones cumbres los presidentes decidieron avanzar en lo que se llamó el 'aggiornamiento de la agenda externa'. Alrededor del mundo se estaban llevando adelante profundas negociaciones comerciales que derivaron en lo que hoy se conoce como el CPTPP (Tratado Integral y Progresista de Asociación Transpacífico) y el RCEP (Asociación Económica Integral Regional)", detalló.
En ese contexto, el "Mercosur decidió iniciar una revisión de los acuerdos de libre comercio que tenía y empezar a negociar nuevos acuerdos de libre comercio". Sin embargo, existía un problema: "Mercosur es un negociador con posiciones bastante firmes en, sobre todo, la protección de sectores sensibles, y es ofensivo en los sectores agrícolas, que son los sectores sensibles de las contrapartes, y eso hizo que fuesen negociaciones comerciales de difícil resolución".
Sin embargo, eso cambió luego la pandemia y la política comercial de EEUU. "El contexto internacional ha empujado a muchas de estas contrapartes, por ejemplo, la Unión Europea o Canadá, a flexibilizar sus posiciones negociadoras anteriores, y ahora sí priorizar la agenda del Mercosur", agregó.
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Históricamente Brasil y Argentina mantuvieron posiciones más conservadores que Paraguay y Uruguay respecto a la posibilidad de firmar acuerdos comerciales. ¿Qué cambió?
El rol de Argentina: del proteccionismo a la apertura
Consultado por Ámbito, el presidente del Comité Argentino de la International Chamber of Commerce (ICC), Marcelo Elizondo, argumentó que el cambio en el Mercosur comenzó con Argentina, que luego de la llegada de Javier Milei a la presidencia, el país "tiene una vocación aperturista que no mostró nunca antes".
"Uruguay siempre ha sido partidaria de una mayor apertura y Paraguay también. Brasil ha tenido oscilaciones, pero siempre estaba a favor del Acuerdo con la UE. Argentina durante mucho tiempo fue muy cerrada, sobre todo en la época de los gobiernos de Néstor y Cristina Kirchner, y en particular el gobierno de Alberto Fernández", destacó.
Sobre este punto, el economista y secretario del Departamento de Europa del Instituto de Relaciones Internacionales de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP), Federico Vaccarezza, argumentó a Ámbito que durante ese periodo "no hubo un proceso de sustitución de importaciones en términos específicos — lo que implica una planificación del Estado y volcar las recursos al proceso de industrialización — fue más guiado por el mercado el proceso".
El experto sostuvo que "eso se hizo a costa de sacrificar la posibilidad de abrir nuevos mercados y de mejorar la competitividad de la economía a nivel internacional". Como consecuencia, "eso fue dejando marginal a la Argentina en el comercio mundial".
Ante escenario, "Argentina termina llegando a la lógica de que al no tener mercados (abiertos por acuerdo comerciales) no iba a tener inversiones, porque nadie va a venir a invertir a un mercado el cual está prácticamente aislado del mundo".
Irónicamente, esa situación podría ser beneficiosa para Argentina. "Se negocia en bloque, y a los negociadores lo que les importa es Brasil, Argentina no le importa importa tanto. Argentina tiene el 0,3% del comercio mundial y cada vez menos. Si para entrar a Brasil le tienen que aceptar determinada concesión a la Argentina porque también está en el Mercosur, se lo aceptan".
¿Son compatible la industria y los acuerdos comerciales?
Para Vaccarezza, "el problema no son los acuerdos comerciales, el problema es la ausencia de una política de industrialización que sea coherente con los acuerdos comerciales y que el objetivo de salir a ganar mercados".
De manera similar, Zelicovich remarcó que "se suele utilizar la excusa del acuerdo de comercio para no hacer políticas (industriales), pero los datos demuestran que es posible hacer políticas, incluso si se firmaron acuerdos de libre comercio".
Si bien consideró que "es cierto que estos acuerdos tienden a achicar el espacio para hacer política industriales en el mundo, y que, sobre todo, tienen una fuerte dinámica restrictiva en las relaciones norte-sur, eso no obstaculiza del todo el umbral de política industrial".
De hecho, afirmó que "lo que obligan los acuerdos de libre comercio es de encontrarles mejor excusa a las políticas industriales". Y desarrolló: "Cuando esas políticas industriales se asocian a promoción de la transición energética, cuidado del ambiente y protección de la salud, se suelen utilizar ese tipo de motivaciones como excusas y excepciones para desarrollar política industrial, al punto que lo que vemos a nivel global es que crecieron los acuerdos de libre comercio y creció el uso de políticas industriales".
Y citó el caso brasileño: "En el marco de Mercosur y Unión Europea, renegoció sus compromisos en compras gubernamentales para, precisamente, utilizar las compras como mecanismos de promoción industrial".
Acuerdo Unión Europea Mercosur Argentina
El acuerdo entre la UE y el Mercosur fue el más importante de la historia del bloque sudamericano.
El papel de Brasil: geopolítica e industrialización
Justamente otra diferencia importante en el actuar del Mercosur es el papel de Brasil, que también mantuvo históricamente una postura proteccionista respecto a su industria. Sin embargo, para Vaccarezza existen diferencias muy importantes respecto al caso argentino. "Brasil sí estaba en un proceso de reindustrialización muy fuerte", afirmó el docente de la UNLP. "No es que Brasil no quisiera ir por los acuerdos comerciales. Brasil lo que tenía una mirada de 'timing' de cuándo iba a ir por esos acuerdos comerciales".
En este sentido, afirmó que "Brasil ya tiene varios sectores que hoy son plenamente competitivos a nivel internacional y que no dependen exclusivamente de la protección del mercado interno como hace dos décadas", entre los que destacó "la agroindustria (soja, carnes, café, azúcar, celulosa), minería, petróleo y gas —especialmente desde el desarrollo del Pre-sal— y la industria aeronáutica con Embraer como caso emblemático".
"Son sectores que exportan globalmente, compiten en productividad y escala, y en varios segmentos ocupan posiciones de liderazgo mundial. Brasil es un imán para las inversiones extranjeras en estos rubros con los TLC. Por eso, ahora apunta a fortalecer sus capacidades productivas y exportadoras mediante la apertura de mercados que antes no tenia, la llegada de inversiones y un rol activo del Estado", agregó.
Por su parte, Elizondo sostuvo a este medio que en Brasil "hay un caso cambio en términos de la búsqueda de Lula Silva de convertirse en un actor de la nueva geopolítica". Además, mencionó que también hay un cambio interno en el país vecino. "Hay muchos sectores de Brasil que en su momento fueron proteccionistas y que ahora han crecido, se han integrado con muchas empresas multinacionales que piden apertura y eso ha generado también algún apoyo para la apertura".
Además, consideró que "Brasil se dio cuenta de que ponía en riesgo el Mercosur, que es un activo en su política exterior, si estaba en una posición de esa cerrazón económica frente a los otros tres socios que buscan la apertura". Reconoció que al ser el socio más grande más grande del bloque regional "siempre tiene una posición de liderazgo por su dimensión", aunque insistió en que "el gran impulso lo generó la Argentina".
El potencial de los nuevos acuerdos
De cara a los próximos acuerdo, los analistas destacaron la importancia del TLC con Canadá para poder atraer inversiones. "Es una economía con mucha complementariedad, además de se puede llevar adelante proyectos de inversión conjunta", planteó Elizondo, mientras que Vaccarezza hizo énfasis en que "sería uno de los más importantes por la cuestión de minería".
Ambos también ponderaron la necesidad de abrir mercados en Asia. Elizondo afirmó que "un acuerdo con Japón sería muy importante", al igual que con Corea del Sur, "al cual históricamente la Argentina se resistió" producto de la protección a la industria automotriz local.
Vaccarezza también destacó a Corea, pero además mencionó que "Vietnam es una oportunidad realmente muy buena para entrar en Asia con alimentos y con energía; e Indonesia es un mercado también fenomenal en lo que tiene que ver con energía".