20 de abril 2001 - 00:00

Ministros europeos exigen bajar tasas

Bruselas (Bloomberg) - Wim Duisenberg tendrá una semana difícil. Los ministros de finanzas de doce países que comparten el euro podrían presionar hoy al presidente del Banco Central Europeo (BCE) para que siga los pasos de la Reserva Federal y baje las tasas de interés.

Los ministros de trece países de Europa oriental expresarán el sábado que la desaceleración económica hace peligrar su calendario para incorporarse a la Unión Europea.

Y encima de todo, en una reunión de funcionarios europeos de finanzas celebrada en Malmoe, Suecia, se renovó el debate sobre cuánto durará Duisenberg en el cargo del Señor Euro.

El banco central mantuvo su principal tasa en 4,75 por ciento la semana pasada, haciendo caso omiso de las peticiones de bajarlas hechas por líderes industriales y políticos.


«Oigo pero no escucho», dijo Duisenberg respecto de la presión para que baje las tasas. Uno de los hombres a los que no escuchó fue al ministro belga de Finanzas, Didier Reynders, quien como presidente del panel de ministros de Finanzas de la eurozona asistió a la reunión del BCE y lo invitó a que respondiera a las «preocupaciones por la desaceleración».

Un informe aparecido ayer que refleja que la inflación fue de 2,6 por ciento en marzo podría reforzar la cautela del BCE, dijeron analistas.

La inflación ha sido superior al límite máximo de 2 por ciento del banco en los últimos 10 meses
.

En el salón se encontrará hoy también el ministro de Finanzas de Alemania, Hans Eichel, que diseñó al banco central a imagen de su Bundesbank, políticamente independiente. Eichel estuvo a punto de romper la doctrina alemana el 5 de abril cuando pidió al BCE «considerar» la desaceleración al fijar las tasas de interés.

Riesgo

Mientras el crecimiento será cercano al ritmo «potencial» de 2,5 por ciento calculado por el BCE, analistas dijeron que existe el riesgo de una mayor desaceleración.

La confianza empresarial en Alemania, Francia e Italia -las mayores economías del bloque, que generan 70 por ciento del producto bruto-se encuentra en el nivel más bajo en año y medio
.

El desempleo aumentó en Alemania por tercer mes consecutivo en marzo, mientras que la producción industrial en Francia -la de mejor desempeño de las tres grandes economías en los últimos cuatro años-cayó por primera vez en cuatro meses en enero
.

Jean-Claude Trichet
, gobernador del Banco de Francia y sucesor designado de Duisenberg, fue el primero en desestimar la amenaza de inflación el 23 de marzo. Duisenberg justificó la más reciente decisión de no bajar las tasas el 11 de abril, al desestimar el riesgo de una recesión mundial.

Duisenberg obtuvo el cargo de primer director del Banco Central Europeo tras ceder a la presión francesa de no completar su mandato de ocho años para darle paso a Trichet.

Candidatos

Aunque se comprometió a renunciar cuando el euro entre en circulación, en enero de 2002, en mayo de 1998 dijo que él sería el único en decidir cuándo irse.

Jean Lemièrre,
director francés del Banco Europeo para la Reconstrucción y el Desarrollo, y el ministro francés de Finanzas, Laurent Fabius, podrían ser candidatos para el cargo, ahora que Trichet se encuentra bajo investigación por su participación en el fracaso de Crédit Lyonnais SA, un banco estatal francés, informó el periódico alemán «Handelsblatt» el 12 de abril, sin citar fuentes.

Una cosa parece segura:
aunque se quede hasta que concluya su término, en el año 2006, Duisenberg no estará en el cargo cuando los primeros países de Europa oriental adopten el euro.

El primero de los países de Europa oriental se incorporará a la Unión Europea en 2004, y la entrada del euro tomaría cuando menos otros dos años.

Polonia, el mayor de los futuros miembros, espera un crecimiento económico de 4,5 por ciento este año, mientras que las previsiones extraoficiales son de un crecimiento no mayor a 3 por ciento.

Los fabricantes de Europa oriental, que alguna vez fueron eslabones en la cadena soviética de suministro, han dirigido ahora sus exportaciones a Europa occidental.

Dependencia

La Unión Europea compra 80 por ciento de las exportaciones de Polonia y 75 por ciento de las de Hungría, por lo que una caída en las exportaciones volvería a los estados orientales más dependientes de los créditos externos, lo que significaría tasas de interés más elevadas y menos crecimiento.

«
Cualquier señal de debilitamiento de las actividades económicas en Europa occidental, especialmente en Alemania, debe estudiarse muy de cerca ya que tendría un efecto en la demanda de importaciones de Polonia», dijo Tadeusz Chroscicki, director del centro de estudios económicos del gobierno.

Dejá tu comentario

Te puede interesar