Una rueda a la que sólo le cabe el mote de "impresionante". No es que los precios de las acciones salieran volando por los aires. De hecho, apenas si podemos mencionar por este lado que continuó la apuesta de los inversores por las empresas de la nueva economía, aun cuando por una vez decidieran no castigar tanto a las blue chips que, luego de trepar 0,6%, llevaron el Dow a 10.592,44 puntos (máximo desde el 19 de marzo de 2002). Donde estuvieron calientes las cosas fue por el lado de los volúmenes operados, que superaron 1.860 millones de acciones en el mercado tradicional y casi tocan los 2.700 en el electrónico. Tal vez, como dicen algunos, la fuente de tanto "interés" fueron las mejoras de predicciones para el trimestre que realizaron Nokia, Procter & Gamble o Taiwán Semiconductor, el espaldarazo que le dieron los analistas de Merrill Lynch Honeywell y alguna "filtración" o "apuesta" a que Alcoa reportaría finalmente números positivos luego del cierre de las operaciones. Tal vez sea que con la mejora que tiene el presidente Bush en las encuestas eleccionarias, ya nada parece capaz de enturbiar el horizonte de los inversores, ni siquiera los datos sobre el empleo que conoceremos hoy. Sin dudas, tanto entusiasmo es peligroso; después de todo, en algún momento el mercado podría darse cuenta de que ayer más de 10 norteamericanos murieron y más de 30 resultaron heridos en Irak, que el dólar siguió perdiendo camino ante el euro o que, a pesar del panorama optimista, el gobierno sigue viendo cómo crece el costo de su crédito.
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