El sector que mejores resultados pudo obtener luego de la devaluación fue el aceitero, que gracias a la diferencia de competitividad surgida por la devaluación produjo el año pasado 13,1% más que en 2001. Los aceiteros se convirtieron así no sólo en el sector industrial que más creció, sino además al concentrar la mayor parte de su producción en las exportaciones en los principales contribuyentes al sistema impositivo durante el año pasado, al tributar 20% de retenciones además de pagar IVA y Ganancias. En el primer año de salida de la convertibilidad, los aceiteros desplazaron además a rubros como la construcción y el automotriz en el listado de los de más crecimiento.
Luego se ubica la producción de químicos básicos, con un crecimiento de 12,3%, seguido por la fabricación de neumáticos (10,1%). En los dos casos se trata de los rubros que mejor respondieron a la posibilidad de sustituir importaciones. Los sectores de aluminio (9,7%), acero crudo (6,4%), cigarrillos (4,9%), azúcar (3,2%), materias primas plásticas (1,2%) y yerba mate (0,6%), fueron los otros que pudieron terminar 2002 en alza.
El segundo sector que más perdió en 2002 fue la actividad de productos editoriales e imprenta, que cayó 30,4%, seguido del cemento y los materiales para la construcción con 28% en promedio. La parálisis de la obra público y privada por la crisis fiscal y la falta de crédito durante todo el año pasado fueron un cóctel explosivo para la construcción, que junto con los alimentos, la industria automotriz y la siderurgia son los rubros más expansivos de la actividad manufacturera local.
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