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9 de febrero 2005 - 00:00

Modelo a la angoleña podría seguir ENARSA

Una eventual derivación que tendría la petrolera estatal ENARSA planteó Pino Solanas en «Página/12» del lunes. Muy lejos de lo que dice públicamente el ministro De Vido, en el artículo se pone en claro que ENARSA podría seguir el camino de su par de Angola. Esto es, que simplemente sea una empresa creada para recibir las áreas petrolíferas para poder adjudicarlas sin necesidad de convocar licitaciones públicas. El modelo angoleño que seguiría De Vido con ENARSA podría apuntar entonces a no tener petróleo propio sino a gestionar abundantes contratos con trasnacionales.

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En efecto, ahora vuelve a sorprendernos con la firma de una carta de intención con la empresa China-Sonangol que aportaría hasta 5.000 millones de dólares para la exploración y explotación hidrocarburíferas. Cabe informar que se trata de una filial de la Sociedad Nacional de Angola ( Sonangol) que no explota directamente sino que lo hace a través de multinacionales norteamericanas. Este modelo consiste en crear una empresa que recibe las áreas no explotadas -como la plataforma marítima argentina- y puede adjudicarlas sin necesidad de convocar licitaciones públicas.

Así 75% de la explotación petrolífera angoleña quedó en manos de Chevron-Texaco, mientras que su Estado y su pueblo reciben mínimas regalías. El modelo angoleño a la argentina lo llevará adelante una ENARSA, con sólo 25 empleados y no una empresa petrolera: porque no tendrá petróleo propio sino abundantes contratos con las trasnacionales. Esto significa que reafirma la peor política neoliberal al alejarse del modelo de empresa pública creado por Mosconi y de las grandes petroleras latinoamericanas (Pemex, PDVSA, Petrobras, YPFB) que son empresas integradas al servicio de sus intereses nacionales y sus pueblos. Moreno apoyó la creación de ENARSA como un instrumento público tendiente a recuperar los recursos hidrocarburíferos y una señal autocrítica de quienes nos gobiernan. Lo hicimos teniendo presente que si desde la nada, en 1923, fuimos capaces de realizar con YPF la primera petrolera estatal del continente, hoy el país cuenta con la capacidad necesaria para refundar otra gran empresa y, junto a Venezuela, Brasil y Bolivia, construir PetroAmérica.



Quedan varios interrogantes y es necesario que se les dé respuesta: ¿realizará ENARSA con técnicos argentinos la urgente auditoría sobre las reservas de hidrocarburos o seguirá dependiendo de lo que dicen las empresas? ¿Les seguirán otorgando a los futuros socios de ENARSA el exclusivo privilegio de quedarse con 70% de las divisas provenientes de la exportación petrolera? ¿Podrá ENARSA contribuir a la reconstrucción del patrimonio energético nacional, si sus directores son ex funcionarios de la era privatizadora de Menem-Estenssoro, como su designado presidente Exequiel Espinoza; como Jorge Haiek, operador de Carlos Grosso durante su gestión en la Ciudad; o el actual presidente de la Caja de Valores? ¿Y el solitario y respetado Aldo Ferrer podrá contrabalancear un rumbo que parece marcado por los negocios privados, o frenar el desembarco de las trasnacionales tras las pocas reservas estratégicas que sobreviven?

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