Durante los últimos 18 meses, el desfavorable ambiente macroeconómico reinante en la Argentina, una menor demanda total, una traslación del consumo de marcas de primera línea a segundas marcas y precios decrecientes para la industria alimenticia resultaron en una contracción de casi 12% en los mercados en los que Molinos participa. A pesar de ello, la compañía mejoró significativamente su performance tanto a nivel operativo como financiero durante este período. Las mejoras en resultados operativos provienen de un exitoso plan de reestructuración de costos -que implicó una reducción de $42 y $10 millones en el ejercicio 2000 y primer semestre de 2001, respectivamente) y líneas de negocios implementados durante el período. Por otro lado, una política financiera más conservadora, que redundó en una menor deuda y, por lo tanto, en una menor carga financiera resultó en mejores índices de cobertura y una mejora en la línea final de resultados.
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Durante el ejercicio 2000 y primer semestre de 2001, la compañía logró mejorar sus márgenes de EBITDA, alcanzando el nivel más alto de los últimos años. Los márgenes de EBITDA de Molinos de 10% para 2000 y 11,3% para el primer semestre de 2001, comparan favorablemente con el resto de las empresas de la industria alimenticia, tanto en Argentina como internacionalmente. La mejora de márgenes se tradujo en una mejora en la rentabilidad final, la que alcanzó un nivel de 4,7% y 4,9% medida en términos de rentabilidad sobre el patrimonio neto, respectivamente. Adicionalmente, la estructura financiera de la compañía también presentó importantes mejoras, alcanzando al cierre del ejercicio 2000 y junio del 2001 un moderado nivel de deuda a capitalización de 20,9% y 33,3% y una cobertura de intereses con EBITDA de 3,9x y 4,7x respectivamente.
Molinos Río de La Plata, cuyo principal accionista es la familia Pérez Companc, es una de las empresas líderes en Argentina que se dedica a la producción, comercialización y distribución de productos oleaginosos, pastas, congelados, farináceos, cárnicos, arroz, mezclas para tortas y yerba mate, entre otros. Molinos posee una muy buena posición competitiva, consolidada a lo largo de una vasta trayectoria en el mercado alimenticio local. La mayoría de sus productos son líderes en los respectivos segmentos de mercado y posee una excelente capacidad de distribución además de tener una reconocida imagen de marca, que es sustentada por importantes campañas publicitarias. Asimismo, la compañía participa en distintas categorías de precios dentro de cada línea de producto, lo que le permite alcanzar consumidores de distintos niveles socioeconómicos y atenuar los efectos negativos de los períodos recesivos de la economía. Como contrapartida, Molinos opera en un mercado altamente competitivo y de precios declinantes, fundamentalmente debido a la aceleración del crecimiento de segundas y terceras marcas, propiciada en gran parte por las condiciones recesivas del mercado interno argentino y por la mayores presiones ejercidas por el canal supermercadista. Por otra parte, también podría verse afectada por las variaciones en los precios de sus insumos, que pueden impactar los resultados de la compañía debido a la relativa inflexibilidad del precio al consumidor.
Molinos también enfrenta hoy el desafío de incrementar exportaciones de productos de marca en mercados competitivos y protegidos