3 de marzo 2008 - 00:00

Monopolio ahora va contra consorcios

Los abusos que comete el monopolio de la TV por cable no parecen preocupar al secretario de Comercio, Guillermo Moreno: además de los constantes aumentos tarifarios que viene aplicando a caballo de la falta de competencia -el último, a partir de marzo, lleva el abono a $ 86,90 contra los $ 79,90 que cobró hasta el mes pasado-, ahora quiere obligar a los consorcios a hacer las veces de «cobradores» ad honórem; de lo contrario, no dan servicio a los edificios que administran.

La denuncia fue presentada por varias empresas del rubro: estos agentes (a condición de mantener el anonimato por temor a las represalias del monopolio «Clarín») relatan que cuando van a contratar el servicio de TV por cable, la empresa única que conformaron CableVisión y Multicanal -cortesía del ex presidente Néstor Kirchner, que aprobó su fusión un día antes de dejar el gobierno- les exige que a todos los departamentos abonados se les facture el servicio por expensas.

Este mecanismo, dicen los empresarios, «tenía sentido cuando los edificios firmaban contratos generales con una de las empresas de cable ( CableVisión, Multicanal o la desaparecida VCC) y a cambio recibían fuertes descuentos y bonificaciones. Estos beneficios fueron gradualmente eliminados por el monopolio, pero quieren mantener la exigencia de que los administradores les hagamos de cobradores».

La ecuación para el monopolio «Clarín» es perfecta: se aseguran un número mínimo de abonados por manzana, pero no corren con ningún riesgo, dado que si uno o más de los consorcistas no paga el cable -como parte de una mora por expensas- los copropietarios tienen que hacer frente a esa obligación y después reclamar judicialmente el resarcimiento.

El absurdo es tal que, con el mismo derecho, las empresas de agua, gas, luz o telefonía fija podrían exigir de los administradores cargar también a las expensas los abonos fijos y asegurarse el pago. Sin embargo, estas compañías (cuyas tarifas sí están congeladas y bajo la lupa de Moreno) ni siquiera imaginan aplicar una medida semejante.

  • Aumentos

    En la misma línea, al no existirla competencia, los aumentos que viene aplicando el monopolio son escandalosos: los abonados de un edificio de la zona noroeste del Gran Buenos Aires pagaban -en virtud de un acuerdo con la empresa de cable- $ 16,50 por unidad; en la actualidad, por imperio de subas sin controles oficiales y de eliminación de las bonificaciones pactadas, abonan $ 73,50, cifra que implica una suba superior a 350% desde el fin de la convertibilidad. Ni siquiera el dólar subió tanto, y mucho menos la inflación oficial; a pesar de estos obvios abusos, al controlador Moreno no parece preocuparle este descontrol tarifario.

    Uno de los empresarios entrevistados por este diario relató: «Tomé la administración de un edificio nuevo, a punto de ocuparse. Llamé a Multicanal para negociar la conexión de cable; me respondieron que ya no practican descuentos, y que el precio por unidad iba a ser a partir de marzo $ 86,90. Y además que el cobro debía ser por expensas. Les respondí que, si no querían conceder bonificaciones, entonces que ellos se encargaran de la cobranza. Me contestaron que iban a negarse a conectar el edificio, y que más tarde o más temprano la presión de los copropietarios iba a obligarme a acceder, así que '¿por qué no firmás de una y terminamos con esta historia?', me recomendó el vendedor».

    Un detalle no menor es que en muchos casos la inclusión del abono de la TV por cable hará que se sobrepase el piso de expensas a partir del cual los administradores se ven obligados a notificar del hecho a la AFIP para detectar posibles evasiones al impuesto a los bienes personales. Esto, claro, tiene dos obvios inconvenientes: para los administradores implica una tarea extra (tener que informar a la AFIP) y para los propietarios quedar bajo la lupa del ente recaudador simplemente porque «Clarín» se niega a facturarles el cable.

    De todos modos, como el monopolio de la TV paga se los permite, CableVisión/ Multicanal seguirán cometiendo esos y otros abusos similares, en especial en el área metropolitana donde no tienen competencia. Lo curioso es que en muchas oportunidades los propios administradores fueron cómplices de estas empresas, por razones fácilmente imaginables. De otro modo, no se explica que otras empresas hayan visto casi impedido el acceso a edificios por los que pasaba su cableado.

    Tampoco se explica por qué muchos consorcios impiden la colocación de antenas de TV satelital colectivas o individuales en sus terrazas. Se sabe que DirecTV es la empresa de TV paga de mayor crecimiento en el país, salvo en el área metropolitana. La imposibilidad de usar las terrazas para instalar antenas es el mayor inconveniente, porque la necesidad de que la antena «vea» el satélite sin obstrucciones (como la que plantea otro edificio) y con la orientación correcta (el plato debe mirar al Nordeste) impide que muchos propietarios, hartos de CableVisión/Multicanal, cambien de sistema.

    Finalmente, el hecho de contar también con el monopolio del fútbol televisado es utilizado por «Clarín» para dejar fuera de competencia a empresas como Tele Centro (de Alberto Pierri) con el sencillo recurso de «venderle» el fútbol a precios imposibles de recuperar con el abono.

    Bellezas de un monopolio prohijado por este gobierno a cambio de la obvia complacencia de los medios del monopolio «Clarín» («Canal 13», los dos cables apuntados, TN, el fútbol, la agencia de noticias «DyN», «Página/12», «La Razón», radio «Mitre», «La 100», etc.) a la administración del matrimonio Kirchner.
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