El primer ministro italiano, Mario Monti, aprovechó la reunión que mantuvo en Berlín con la canciller Angela Merkel para garantizar que de Italia no se desprende ningún peligro de contagio al resto de Europa y para pedir un mayor papel político de su país en el debate para solucionar la crisis de deuda.
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"No hay que temer a Italia", aseveró en la rueda de prensa conjunta que se ofreció tras el encuentro en la Cancillería, 45 minutos más tarde de lo previsto. "Italia demostró madurez con las reformas emprendidas y hará su aportación correspondiente" a la estabilización de la zona de euro, prometió.
Además, adelantó que su gobierno aprobará una serie de reformas de liberalización económica destinadas a mejorar el ahorro en una economía cuya deuda asciende al 120 por ciento de su producto interior bruto (PIB).
Según explicó, esas medidas deberán tener repercusión directa en la productividad y en el mercado laboral.
La jefa del gobierno alemán, por su parte, reconoció los esfuerzos de la tercera economía de la zona euro y mostró su "respeto" hacia las "extraordinariamente importantes y apreciables medidas adoptadas por el gobierno de Monti".
Además, insistió en que las medidas de consolidación presupuestaria y las reformas estructurales introducidas "serán lo que fortalezca a Italia".
Sin embargo, recordó que los países europeos tienen que concentrarse también en idear medidas para fomentar el crecimiento económico y el empleo.
Monti dejó entrever que su país no puede hacer mayores esfuerzos ya. "El pueblo italiano es muy consciente de lo que ocurre, mucho más de lo que pensaba".
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