Trascendió que el gobierno de Néstor Kirchner, a través de ENARSA, asociándose con Pedevesa (Venezuela), Petrobras (Brasil) y participando también a Bolivia, realizarían una oferta por comprar Repsol YPF, al menos sus instalaciones y producción en la Argentina. O sea, lo que tradicionalmente fue YPF. De acuerdo con las versiones, el ministro Julio De Vido trataría ahora esta cuestión con Hugo Chávez, en su estadía en Venezuela. Algunos sostienen que las negociaciones están más que avanzadas.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Por lo que se habla, Repsol -que hoy soporta también otras ofertas internacionales para la adquisición en un ciclo de compras hostiles en todo el rubro energético- podría desprenderse de su operatoria en la Argentina para concentrarse en sus explotaciones del Africa (dispone de yacimientos vitales en Guinea) y Trinidad-Tobago, manteniendo también sus negocios en Venezuela, Bolivia y Brasil. Por lo tanto, la satisfacción económica -de realizarse- sólo atendería el interés de Kirchner por recuperar la empresa que vendió Carlos Menem.
Ya el propio presidente argentino, en su alocución de anteayer en la Asamblea Legislativa, quizás ofreció una pista cuando dijo: «No pretendemos que nadie se vea forzado a seguir si piensa que pierde plata. En esta renegociación de contratos, el pueblo argentino tiene en su gobierno al primer defensor de sus intereses. No nos temblará el pulso para tomar las decisiones que haya que tomar». En rigor, esa frase vale para la compra de YPF, la nacionalización de Aguas o de otros servicios privatizados.
Por supuesto, también hay otros indicios sobre este presunto interés, tema que en rigor circula en el mundo de la energía desde hace tiempo. Aunque se reconoce el propósito hoy de De Vido en Caracas por acelerar el estudio de factibilidad del megagasoducto, también se entiende que en ese proceso sería central la opción para participar, junto a Pedevesa y Petrobras -incluyendo simbólicamente a Bolivia-la posible compra de lo que fue YPF en su momento. ¿Será por esa razón, también, que el mandatario ordenó la compra acelerada de divisas para disponer de más reservas?
Dejá tu comentario