21 de mayo 2003 - 00:00

Mundo más calmo, acá sigue el castigo

Mundo más calmo, acá sigue el castigo
Terminando en una neutralidad los referentes habituales, la Bolsa porteña quedó envuelta en sus propios devaneos y dejando que las reacciones apenas queden como recuperando un paso, después de perder dos. Y entre tanto vaivén, ya los 600 están allí nomás, como ejerciendo una atracción singular sobre acciones que escapan a su influjo, pero se ven después fluctuando sobre el mismo terreno reconocido decenas de veces, desde que enero se cruzara la frontera. En la víspera, existió un leve encogerse de volumen, pero insuficiente para cerrar filas y proteger pisos de cotizaciones. De los $ 43 millones efectivos, $ 15 millones derivaron a los certificados, haciendo un caudal generoso de unos $ 28 millones para acciones. Demasiado para poder pretender una meseta, la pendiente depositó al índice de los 611 puntos -lo máximo fue el anterior, de 634-, y el cierre encontró un leve repunte a los 617 puntos, que no se sabe hasta qué punto no resultó simple obra de los que cubrían ventas iniciales.

Pagó peaje Polledo, lógico después de tantas subas hilvanadas y con 8 por ciento de merma. Otro porcentual igual fue para MetroGas, con 6 por ciento decayó IRSA, 5 por ciento en TGS, 4 por ciento Bansud, y de allí hacia abajo un racimo, entre dos y cuatro por ciento. Las puntas extremas están entre 9 por ciento de baja para Celulosa y apenas la intención alcista de Galicia, Siderar y CECO.

Una semana que presenta clara connotación bajista, detrás de apresurados lineamientos que se lanzaron desde el nuevo poder. No hay buen recibimiento por ahora, a menos que lo pormenorizado de un plan consiga restaurar los ánimos.

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