Nación vs. provincias demoran presupuesto
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Poco después la acción se trasladó al despacho del presidente de la Cámara, Eduardo Camaño. Allí se juntaron el presidente de la Cámara, los ministros de Economía de las provincias radicales, Horacio Pernasetti, Jorge Matzkin y Humberto Roggero. Matzkin les explicó a los radicales que no existía ninguna posibilidad de aflojar más los números de la coparticipación, la pesificación de las deudas provinciales uno a uno y mucho menos incluir partidas en el presupuesto. La elocuencia del presidente de la Comisión de Presupuesto y Hacienda llegaba a las lágrimas. Justo en medio de las explicaciones llegó un sobre cerrado desde la Secretaría de Hacienda. Se lo enviaba Oscar Lamberto a Matzkin con la última versión del convenio con las provincias para discutirlo con los ministros presentes: «No les podemos dar más nada. No hay cláusula oculta, no hay nada de nada», dijo el pampeano.
• Austeridad
Matzkin abrió el sobre y extrajo cuatro hojas abrochadas: con ellas comenzó a reforzar las explicaciones que ya venía dando sobre la austeridad en la relación Nación-provincias. El problema es que Matzkin no advirtió que del sobre cayó al piso una quinta hoja suelta que levantó uno de los radicales presentes. Allí se detallaba una adenda especial que contemplaba a una serie de provincias peronistas, que los ministros de Economía interpretaron como un acuerdo paralelo entre peronistas. Nadie dijo nada en el momento, pero le dejaron la hoja a Matzkin arriba del escritorio. El hecho produjo, mas tarde, una réplica de Pablo Verani a Lamberto en otra de las reuniones que por el mismo tema se mantuvieron en la Casa de Gobierno.
Cerca de las 14, en el despacho de Camaño, se celebró una nueva reunión, pero esta vez con la presencia de Matzkin y Lamberto, pero sin poder llegar a ningún acuerdo con los radicales que seguían exigiendo mayor coparticipación del impuesto al cheque y pesificación uno a uno de las deudas provinciales.
A pesar de las múltiples reuniones, el justicialismo no llegó a convencer a los radicales de votar el presupuesto, aunque hacia última hora el acuerdo era un hecho. Por eso es que se confirmó en el Congreso que con seguridad el miércoles próximo el presupuesto 2002 será aprobado en Diputados.
La presencia del radicalismo en el recinto ayer era indispensable, ya que el justicialismo no tenía los dos tercios para habilitar el tratamiento sobre tablas porque no habían vencido los siete días hábiles desde la emisión del dictamen, con lo cual no tenía sentido juntar quórum y no poder abrir la discusión de un tema que, a su juicio, hoy requiere de un alto grado de consenso.



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