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15 de enero 2008 - 00:00

Nafta barata: sólo en efectivo y por cupos

No es la primera oportunidad en que desde el gobierno se anuncian acuerdos y precios rebajados cuando la realidad es otra. Ya aconteció, por ejemplo, con la promesa de hacer "llover gasoil" cuando se producían faltantes, la de transformar a inquilinos en propietarios, la de rebajar el precio de la carne y los lácteos, y otros surrealismos. El viernes se quiso mostrar que iban a retrotraer los precios a los de fines de octubre aun a pesar de que el petróleo en el mundo quebró los 100 dólares. Lo concreto es que los precios de naftas, en teoría desregulados, bajan de una manera dispar. Ante este panorama, los consumidores se vuelcan a las más baratas, lo que obliga a fijar cupos. Por si esto fuera poco, los dueños de estaciones de servicio, con una rentabilidad reducida y llevada casi a cero por decisión oficial de congelar precios, debieron suspender la aceptación del pago con tarjetas de crédito. Sólo las estaciones pertenecientes a las petroleras y no todas, hay excepciones. No es fácil manejar la economía por decreto. Si se quiere tapar un agujero, inmediatamente surjen otros. Pero pareciera que no afecta en nada todo esto a Guillermo Moreno, secretario de Comercio Interior y, ahora más activo e influyente que en la gestión de Néstor Kirchner, justo cuando se suponía todo lo contrario. El cambio ya empezó.

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Antoni Brufau
Los precios de los combustibles están bajando en forma dispar en el mercado local. Esto lleva a los usuarios a volcarse a las estaciones con valores más bajos, lo que obliga a fijar cupos muy estrictos ($ 30 para la premium en la Ruta 2, por ejemplo). Por otra parte, el disgusto de los estacioneros por el retrotraimiento de precios, que implica una disminución de sus ganancias, está derivando en la no aceptación masiva de tarjetas de crédito, salvo en algunas estaciones propias de las petroleras.

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YPF dijo ayer que ya en toda su red nacional hay una rebaja promedio de 12% en naftas y gasoil. Petrobras está un poco más demorada, pero también tiene algunas disminuciones. Esso dijo que sigue monitoreando la situación para «aplicar los ajustes que correspondan desde el punto de vista competitivo» (para no perder participación en el mercado), pero ya habría definido ciertas rebajas en Capital Federal y Rosario. Shell, por su parte, que tiene cerrado el diálogo con el gobierno, indicó que por el momento no hará declaraciones.

La situación de YPF se pudo resolver rápidamente porque la empresa entrega el producto en consignación a los estacioneros, que les cobran a los usuarios por cuenta y orden de la petrolera. Por esa razón, prácticamente en todas las estaciones de esa red, se aplican las rebajas desde el domingo a la 0 hora.

El resto de las petroleras, en cambio, vende el combustible a los expendedores, y éstos deben pagarlo prácticamente a la llegada del camión. En esos casos, las estaciones dijeron que no bajarán los precios hasta no haber agotado los stocks que compraron a precio más alto del que se debería vender ahora.

De todas formas, se estima que en un plazo de 48 a 72 horas ya estarán en los surtidores los precios definitivos que hayan decidido las petroleras.

Por otra parte, el acuerdo logrado por el jefe de Gabinete, Alberto Fernández, fue directamente con el presidente de Repsol YPF, Antoni Brufau, y sólo adhirió inmediatamente, por lo menos en las declaraciones, Petrobras.

  • Integradas

    Estas dos petroleras tienen, además, una situación distinta de Esso y Shell, porque están integradas, lo que significa que procesan su propio petróleo. Los que conocen el negocio dicen que con el cambio de las retenciones a las exportaciones que se produjo en diciembre, hay un precio fijo para el petróleo de 42 dólares en el mercado local.

    Esso, que tiene refinería preparada para procesar crudo más bien pesado, habría pasado de pagar 41 a 42 dólares por barril por esa medida. Al revés, en Shell, habrían tenido una rebaja del precio porque compran sobre todo petróleo liviano, que es más caro.

    Este aspecto también estaría demorando el proceso de rebajas. Además, el panorama es distinto en cada empresa: cuanto más stock acumulado hay para exportar, más apuro se tiene para obtener la autorización, porque los depósitos de almacenamiento se quedan sin lugar para más producto.

    Si, por el contrario, los inventarios no desbordan los depósitos, las petroleras pueden aguantar un poco más para conseguir autorización para exportar. Se afirma que por lo menos desde mediados de año, el gobierno retacea los permisos de exportación de Shell, pero se ve obligado a darles curso cuando la empresainforma que no tiene más capacidad de almacenar, y se va a ver obligada a producir menos.

    En este punto, todas las medidas que puede tomar el gobierno chocan contra un dato real: si las refinerías no operan a full, el gasoil no alcanza para satisfacer la demanda interna.
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