Negativo: pasó para el martes votación del ajuste en Senado
El Senado decidió ayer postergar hasta la semana que viene -se presume que será el martes-la aprobación del déficit cero. Pero antes de eso la ley deberá pasar por un debate en comisiones donde, ya se anticipó, se introducirán cambios. Peronistas y radicales se opusieron durante todo el día a debatir el proyecto ayer. Propusieron algunas modificaciones: la eliminación del recorte en jubilaciones y la garantía de que no se podarán sueldos estatales por debajo de $ 1.000. El gobierno intentó sin éxito durante la mañana y la tarde de ayer convencer a los legisladores de aprobar el proyecto. Fernando de la Rúa convocó a su despacho en la Casa Rosada a un grupo de senadores y gobernadores peronistas. Allí le pidieron, al menos, que el radicalismo del Senado no se mostrara como oposición al gobierno. Además, exigieron tiempo para negociar las medidas. Chrystian Colombo les reconoció que existen senadores de la UCR que son incontrolables para el Ejecutivo. Para reforzar el pedido, De la Rúa envió una carta personal a cada senador. Les pidió una actitud patriótica y les recalcó que "cualquier demora traería consecuencias negativas". Prometió que cualquier incremento en la recaudación o ahorro sería aplicado a subir el recorte de sueldos y jubilaciones sólo por haberes superiores a $ 1.000. Esta postergación tiene costos: hasta que el Senado no apruebe el déficit cero, los bancos no firmarán la aprobación del bono patriótico por u$s 1.000 millones (financiará pagos de sueldos en provincias) y tampoco el minicanje de los vencimientos de Letras del Tesoro por un nuevo título por u$s 1.300 millones. Además, si no se aprobara el martes la ley de ajuste, no entrarán en vigencia la suba de aportes patronales ni la cancelación de la devolución de Ganancias a empleados. Anoche, después de la sesión, los senadores del PJ seguían reunidos con un grupo de gobernadores mientras que el bloque radical marchó a la residencia de Olivos para reunirse con De la Rúa, una movida que el gobierno debió haber hecho antes de la fracasada sesión de ayer. Hoy mismo comenzará la negociación de la letra chica de los cambios a introducir en el proyecto para no afectar jubilaciones y sueldos públicos menores. En el justicialismo primaba anoche la idea de derogar exenciones en Ganancias sobre la renta financiera de depósitos y transferencias y de crear un nuevo impuesto sobre los plazos fijos.
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• Discrepancia
Finalmente, Jorge Agúndez (UCR-San Luis) consiguió frenar el embate y propuso tratar sobre tablas la ley del ajuste, que todos esperaban. José Luis Gioja, en nombre del peronismo, subrayó que compartían la finalidad de llegar al déficit cero, aunque discrepaban con la metodología. «No estamos con la rebaja de jubilaciones ni de sueldos por debajo de $ 1.000», insistió el jefe del bloque opositor. De inmediato, propuso discutir medidas alternativas en la Comisión de Presupuesto y Hacienda. «Nosotros estamos en sesión permanente así que, cuando solucionemos este tema, vamos a poder votarlo de inmediato», prometió sin poner fecha.
La disidencia del PJ, encabezada por el entrerriano Héctor Maya, reclamó que se discutieran ya mismo las modificaciones. «El Decreto 896 del ajuste ya está vigente y no podemos permitir que se recorten los sueldos de los trabajadores», su-brayó el cacique del bloque 17 de Octubre. La puntana Alicia Negre de Alonso se acopló al solista de Entre Ríos, pero no pudo disimular el blooper de confundir el número de decreto y se refirió al «816».
El frepasista Pedro Del Piero, curiosamente, terminó coincidiendo con el PJ. «No tiene sentido tratar la cuestión ahora, porque para derogar el decreto hace falta que se expida también Diputados», reflexionó. La sintonía con el peronismo no fue gratis: tuvo que comerse varias cargadas. «Habló el vocero de la Alianza», le gritó Verna. «Bienvenido, compañero», se mofó Sala de Del Piero.
El tucumano Carbonell generó algunas molestias dentro de su bancada, cuando amagó con presentar en ese mismo momento unas propuestas alternativas al recorte a la clase pasiva. «Habíamos quedado que no íbamos a dar el debate», protestó «sotto voce» el formoseño Ricardo Branda.



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