Surgieron ayer expectativas de que hoy, durante la visita del ministro Roberto Lavagna a Brasil, haya avances en las negociaciones con Petrobras para que se haga cargo de la ampliación del gasoducto del Sur.
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En realidad, el funcionario argentino viaja con el exclusivo propósito de tratar las cuestiones comerciales que están candentes en la relación bilateral. El tampoco tiene bajo su área la ampliación de los gasoductos troncales y la relación con Transportadora de Gas del Sur, en la cual Petrobras tiene actualmente una participación decisiva, porque la otra accionista de control, la norteamericana Enron, está en bancarrota.
La cuestión está en manos del ministro de Planificación, Julio De Vido, quien habría amenazado a Petrobras con quitarle la concesión de TGS, debido a la demora para poner en marcha la ampliación del gasoducto del Sur. De todas formas, la presencia de Lavagna en Brasil podría ser útil para que el gobierno de ese país se decida a respaldar la inversión de Petrobras por unos 150 millones de dólares que todavía restan para la obra.
Se estima que una de las principales trabas para el proyecto es el retraso de las tarifas, que están congeladas y pesificadas desde la devaluación, situación que impediría recuperar la inversión que requiere el gobierno argentino.
• Seguridad
En ese contexto, Lavagna podría dar la seguridad de que las tarifas se ajustarán gradualmente, con más énfasis en una segunda etapa, ya que en la primera, que es la actual, lo que se están recomponiendo son los precios del gas y de la energía mayorista.
Petrobras ya compró los caños y la planta para compresión por unos 110 millones de dólares, de los cuales 70 millones provienen de un crédito del BANDEX, porque la cañería será de origen brasileño. Ahora falta desembolsar unos 150 millones de dólares para hacer la obra, para lo cual hasta ayer se seguía negociando en Buenos Aires.
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