Representantes de empresas de Hong Kong mantienen una reunión de negocios llevando barbijos, a fin de prevenir el contagio de la peligrosa neumonía atípica. La epidemia está afectando ya las economías asiáticas.
Tokio - Si uno quiere asustar a la gente que viaja en los subterráneos de Asia sólo basta con toser. ¿Quiere vaciar un ascensor? Estornude. ¿Quiere despejar media sala de un cine? Aclárese la garganta. Así es la vida en una región que se está convirtiendo en sinónimo de epidemia de SRAG (Síndrome Respiratorio Agudo Grave, o neumonía atípica). Cuanto más se propaga el mal por Asia -y por muchas otras partes del mundo- más afectados se ven los mercados y las economías de la región.
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Hong Kong está tan vacía que Cathay Pacific Airways evalúa dejar en tierra toda su flota de aviones. Los diarios allí publican artículos donde calculan cuántas veces los habitantes de la ciudad se lavan las manos. Algunos conductores de taxi evitan subir pasajeros que no usen barbijos. Restoranes y hoteles casi no tienen clientes.
«Woody Allen se sentiría como en casa en Hong Kong», dice el economista jefe de Morgan Stanley Asia, Andy Xie.
Mientras, China continental está empezando a sentir un estado similar de neurosis y el aislamiento allí es una preocupación mucho más grande para Xie y sus colegas. Las naciones asiáticas han vinculado sus esperanzas a China. Si el SRAG descarrila la economía más vibrante de Asia, cuando las otras economías industrializadas están tosiendo y estornudando, los países de la región que dependen de las exportaciones estarán en problemas. Como Japón está estancado, los asiáticos miran hacia China en busca de una locomotora económica que, a diferencia de Japón, cuenta con ciudades en plena expansión, una población en rápido crecimiento y una emergente clase media ansiosa por desplegar su nueva riqueza. La entrada de China a la Organización Mundial de Comercio agregó más combustible a la economía, ampliando el alcance de la nación. El año pasado atrajo más inversiones directas incluso que EE.UU.
Aparece el SRAG, que se propagó desde su probable origen en la provincia sureña china de Guangdong a otras partes de la nación más populosa del mundo. El gobierno chino fue criticado por su lenta respuesta al SRAG, así como por sus esfuerzos para ocultar la magnitud de la epidemia. Difundió información solamente después de un reclamo internacional.
Aquí es donde Woody Allen entra de nuevo. Las imágenes de televisión que muestran a chinos usando cubrebocas exageran la gravedad del SRAG, que si bien contagió a más de 3.100 personas en distintas partes del mundo, causó la muerte de 144. Uno podría argumentar que hay una histeria acerca del SRAG.
Recordemos que lejos de poder curar el SRAG, los médicos ni están seguros sobre cómo detener su transmisión. Eso hace que los pronósticos económicos, una ciencia inexacta en el mejor de los casos, carezcan de sentido ahora.
Recordemos también que el efecto del SRAG quizás no se refleje pronto en las estadísticas chinas, debido a la vastedad de la población.
Pekín informó ayer que hubo 13 casos nuevos de SRAG, llevando el total nacional a 1.445 infectados y 65 muertos, según la Organización Mundial de la Salud (aunque se estima que Pekín habría informado apenas de 20% de los casos). China tiene la mayor cantidad de infectados del mundo, cerca de 40% del total.
«El impacto de la crisis en China está creciendo», dice Xie, de Morgan Stanley. «China es la única fuente de demanda en expansión para muchas de las economías de la región.»
Incluso si el SRAG no arruina la economía de China, está limitando el acceso de Asia a la misma. El brote mantiene a los empresarios e inversores alejados. Ya no viajan para hacer cosas, firmar contratos o inspeccionar posibles puntos de producción.
La 93ª feria comercial anual de Guangzhou es un ejemplo. El evento del año pasado atrajo a un millón de visitantes. Si bien la feria no difundió cifras todavía, la esperada caída en el número de compradores extranjeros significará menos pedidos para las fábricas en un área a menudo llamada «el taller del mundo». Wal-Mart Stores y Carrefour están entre los que no se presentaron. La economía de China podría superar la crisis del SRAG con daño mínimo. Si no lo hace, las economías y los mercados asiáticos podrían enfrentar un año más difícil de lo pensado.
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