28 de agosto 2006 - 00:00

Ni merma ni suba, el monto preocupa

Ni merma ni suba, el monto preocupa
Si algo caracterizó las últimas dos semanas es el comportamiento diametralmente opuesto de los inversores, que por encima de cualquier explicación (endebles, sobre todo, por los bajísimos volúmenes operados), obedeció al ánimo colectivo de quienes tienen el poder de comprar y vender. No podemos dejar de caer en el lugar común de citar a Keynes y su concurso de belleza, donde la ganadora no era la más bonita, ni tampoco la percibida como más hermosa por la mayoría, sino la joven que se creía iba a recibir el mayor número de votos. Así, a las cinco ruedas consecutivas en suba que ya hemos comentado siguieron otras cinco en baja (fueron cuatro, pero lo del jueves apenas merece un "sin cambios") que dieron como resultado un retroceso de 0,86% para el Promedio Industrial. En la obligación de identificar alguna circunstancia capaz de explicar las bajas, lo más llamativo es el efecto negativo que sobre el consumo podría generar el fuerte debilitamiento que mostró el mercado inmobiliario. Esto, a su vez, explica que el sector ventas al menudeo estuviera entre los más castigados (perdió 4,7% en a semana), llevándose el podio las constructoras con un derrumbe cercano a 8%. Asimismo, da pie al porqué de que la tasa de los bonos del Tesoro marcó su segunda semana en baja, tocando el mínimos desde marzo (4,783% anual a 10 años), y porque se acentuó la inversión en la curva temporal de tasas (prenunciando más firmemente una recesión). La estabilización en el precio del crudo (difícil definir como suba a una variación positiva de 0,6%) que cerré en u$s 72,49 por barril, dio cierta firmeza a las petroleras, que estuvieron entre lo mejor durante estos días y los rumores de fusión a Ford que podría identificarse como la estrella del mercado. El viernes, el Dow cedió 0,18% a 11.284,05 puntos, con volumen más bajo del año. ¿Qué se puede agregar?

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