Néstor Kirchner rechazó, con diferente tono, los tres pedidos que Rodrigo de Rato le hizo ayer en la Casa Rosada: no debe «ni soñar» en que la Argentina aumente el superávit fiscal en 2005 más allá de 3% del PBI; el Fondo Monetario «no tiene que meterse» en las negociaciones con los acreedores y «no entendía» por qué ahora el organismo «presiona por una ley de coparticipación cuando la Nación y las provincias tiene un superávit récord».
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El encuentro no empezó bien de entrada. Al ingresar el español en el despacho presidencial, Kirchner le tendió la mano y dijo que «Lavagna me habló bien de usted». Aún con las manos apretadas y viendo el gesto con una leve sonrisa del visitante apuró la terminación de la frase: «Pero yo no le creo», lo que hizo aparecer un gesto adusto en el hombre del Fondo que lo acompañó durante los 20 minutos (saludos incluidos) que duró la reunión.
Pasaron luego a la mesa principal donde comenzó el bombardeo de reclamos y frases poco amistosas. De Rato comenzó los reclamos recordando que había por lo menos dos capítulos que no fueron cumplidos: la sanción de una ley de coparticipación y el acuerdo con los acreedores. Sumó el reclamo de ampliar el nivel de superávit fiscal destinado para cumplir con los pagos de la deuda para 2005.
• Responsabilidades
Kirchner comenzó a contestar por la última cuestión. «Ni lo piense. Ni lo sueñe», dijo antes que De Rato terminara su reclamo. El español insistió: «Pero debería repensarlo». «No tengo nada que repensar», embistió el argentino que eligió incluso ir más allá: «Usted tiene la responsabilidad de mejorar el funcionamiento del FMI, y yo tengo la responsabilidad de pensar en los 15 millones de pobres de argentinos de los cuales ustedes son en parte responsables».
Algo helado, De Rato intentó una explicación técnica sobre un dato que le había dado minutos antes Lavagna y que aseguraba que el superávit proyectado para 2005 sería de aproximadamente 3,5% del PBI. «En lo que a ustedes les importa, el superávit para el año próximo será de 3 por ciento», cerró Kirchner la discusión.
Pasó luego, con el mismo tono poco amistoso, a hablar sobre el reclamo de una nueva ley de coparticipación. «No entiendo por qué ustedes ahora se preocupan para que se sancione una nueva ley de coparticipación, cuando la Nación y las provincias tienen un nivel récord de superávit; cuando no presionaron en los años en que había déficit. Sinceramente, no veo la urgencia que tienen.»
Sin que De Rato pudiera explicar cuál era la urgencia, Kirchner empezó a contestar sobre el reclamo de acelerar las negociaciones con los acreedores. «No es función del Fondo defender a los acreedores privados», aseguró el jefe de Estado, mientras rechazaba la posibilidad de hacer algún pago en efectivo por la deuda en default.
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