Grupo TGLT: dudas de Fix sobre su liquidez tras compra de Caputo

Economía

PANORAMA COMPLICADO POR FUERTE CAÍDA DE ACTIVIDAD EN LA CONSTRUCCIÓN - La calificadora de riesgo estima que si la firma inmobiliaria no logra un 95% de acuerdo con tenedores para diferir vencimiento de ON, no podrá pagar.

El grupo inmobiliario TGLT atraviesa serios problemas de liquidez luego de haber adquirido el año pasado la constructora Caputo. Por eso, la calificadora de riesgo Fix le bajó la calificación de sus acciones y también le asignó un alerta negativo para el corto plazo.

“Fix asignó Rating Watch Negativo a las calificaciones de TGLT ante la incertidumbre en el resultado del acuerdo de tenedores de las Obligaciones Negociables convertibles en relación al diferimiento del pago de intereses a vencer el 15 de febrero de 2019 y al acuerdo de conversión de las ON en acciones preferidas. Fix considera que ante la falta de un acuerdo con una aceptación del 95% de los obligacionistas la compañía no podrá afrontar el próximo pago de intereses y la calificación podría bajar en varios escalones”, detalla la calificadora en un informe.

Analizando los números de la compañía se advierte que presenta un fuerte descalce entre los flujos generados y los compromisos asumidos, pero a la par, la firma es otra víctima de la crisis económica que afecta a la Argentina. Su negocio está en los desarrollos inmobiliarios urbanos y la construcción, dos segmentos que están experimentando un fuerte parate de actividad y con elevados incrementos en los costos.

En este contexto, Fix estima que durante 2019 la compañía genere flujo de fondos negativo a nivel consolidado principalmente por el pago de la primera cuota por la adquisición de constructora Caputo por u$s29,4 millones y un flujo negativo del segmento de Bienes Raíces por u$s6 millones, que sería parcialmente compensado por la generación de fondos del segmento construcción estimados en u$s10 millones.

Actualmente, la empresa cuenta en el segmento de emprendimientos inmobiliarios con 9 proyectos residenciales en marcha. Estos desarrollos constan de más de 357.000 metros cuadrados vendibles y el segmento construcción (Caputo SA) posee un backlog (proyectos en cartera) de aproximadamente $6.200 millones en proyectos edilicios de obras civiles, ingeniería y mantenimiento. Cerca del 81% de estos emprendimientos tienen como clientes a empresas privadas y presenta una adecuada diversificación por contraparte, así es que este es hoy el negocio más rentable para la compañía liderada por Federico Weil.

A su vez, a septiembre del año pasado, la deuda financiera a corto plazo de TGLT era de $1.546 millones, mientras que la posición de caja era de $211 millones. En su último informe, Fix considera que en el corto plazo la compañía enfrenta elevados riesgos de liquidez que podrían ser mitigados con el acuerdo de los tendedores de la ON convertible y esto justamente está jugando un rol clave para el futuro de la firma. A la misma fecha la compañía presentaba un Patrimonio Neto negativo por $1.808, lo que limita considerablemente su flexibilidad financiera.

Así es que ante este escenario complicado la calificadora de riesgo le bajó sus acciones desde BBB a B y advierte: “Dicha calificación podría verse presionada a la baja en caso de que la compañía no logre en el corto plazo un acuerdo con los tenedores de las obligaciones negociables convertibles y recomponer su estructura de capital”.

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