Justin Gatlin, recordman olímpico y culpable de doping.
No siempre tener a un campeón olímpico y recordman es buen negocio. La más clara y reciente demostración es, sin duda, el caso de Justin Gatlin, que podría recibir una suspensión de hasta ocho años por doping y a quien se le «caen» todos los patrocinios justamente por esta violación a las normas deportivas.
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El último ejemplo es el caso de la empresa de indumentaria deportiva Nike, que decidió el viernes suspender el contrato de patrocinio que la ligaba a Gatlin, ganador de la prueba de 100 metros en los últimos juegos olímpicos, justamente por haber dado positivo por segunda vez en un test antidoping. Y si bien la empresa no dio detalles sobre el arreglo financiero con el hombre que marcó 9,76 segundos en los 100 metros, fuentes del mercado lo estiman en no menos de u$s 5 millones anuales más regalías por productos vendidos.
Nike también dio por finalizado el contrato de Trevor Graham, entrenador de Gatlin, que también trabajaba con los velocistas Marion Jones y Tim Montgomery. Gatlin no recibirá pago alguno mientras dure la suspensión, anunció Dean Stoyer, vocero de la mayor empresa deportiva del mundo.
Gatlin, de 24 años, aceptó la semana última no cuestionar los resultados de las pruebas de laboratorio que lo descubrieron utilizando testosterona o alguno de sus precursores durante el torneo de postas de Kansas el pasado 22 de abril. Graham se encuentra bajo investigación de la International Association of Athletics Federations a raíz del doping de Gatlin, y tiene el acceso prohibido a sus centros de entrenamiento por orden del US Olympic Committee.
Graham también entrenó a los mellizos Alvin y Calvin Harrison, a Jerome Young, a Michelle Collins y a Montgomery, todos ellos sancionados por doping.