El gobierno amenazó con subir retenciones a la carne como forma de amedrentar a productores y exportadores para que firmen un acuerdo de precios. Quedó en suspenso hasta que a última hora del viernes pudieron «comprometerse» sólo a incrementar la oferta. Está claro que el objetivo de hacer retroceder precios es prácticamente imposible y que en el mejor escenario la carne mantendrá su valor. Sigue aumentando el consumo local, y los mercados internacionales demandan más. Un cóctel que no puede modificarse con soluciones coyunturales. Exige cambios estructurales. Un dato adicional para mostrar bajas: el gobierno modificó el índice de precios del Mercado de Liniers, eliminando ahora del cálculo los cortes más livianos que más subas registraron en el último mes y medio.
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Pese a la predisposición de la cadena comercial de la carne o del gobierno mismo, que intenta acercar a los consumidores locales a un nivel barato un producto caro en el mundo, la carne sigue muy demandada en el mercado internacional y también en la Argentina. Y las reglas de mercado indican que a mayor demanda, mayor precio.
Por el lado de la exportación se encuentra otro de los puntos de presión: la desaparición parcial de
El aumento de la carne no es una cuestión coyuntural, como se cree desde el gobierno, que genera medidas como la prohibición del peso de faena para animales con un peso menores que 300 kilos (ahora postergado), sino un
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