5 de agosto 2008 - 00:00

No es la economía, es la estanflación

No es la economía, es la estanflación
La primera rueda de la semana no fue ni tan mala como parecía en un principio (una hora antes del mediodía retrocedía 0,93%), ni tan buena como pareció un poco más tarde (una hora antes del cierre ganaba 0,49%). Aclaremos que esto es para los 30 integrantes del Dow, que finalmente retrocedieron 0,37% al cerrar en 11.284,15 puntos, ya que los otros tres grandes indicadores bursátiles se mantuvieron del lado perdedor durante toda la jornada (el Russell 2000 perdió 1,68%; el NASDAQ, 1,1%; y el S&P 500, 0,9%). A pesar de este "ni tan tan, ni muy muy", la verdad es que financieramente no fue una buena jornada. A primera hora, el Departamento de Comercio anunció que el gasto de los consumidores, golpeados por la suba del combustible, alimentos, etc. (en definitiva, por todos los precios, que se han comido una parte importante de los paquetes de estímulo fiscales), retrocedió 0,2% en junio, mucho más de lo esperado.

El único dato "mejor" fue el incremento de las órdenes a fábricas, pero esto se debió a una no demasiado buena noticia (la suba del gasto militar), lo que explica el desánimo matutino. Lo bueno es que esto, en combinación con las contemporizadoras palabras del presidente iraní y la excusa que el huracán Eduardo no golpearía las refinerías y pozos del Golfo, sirvió para que el precio del petróleo se desplomara 2,9% a u$s 121,41 por barril (en algún momento llegó a retroceder a u$s 119,5), el mínimo desde el 5 de mayo. Claro que en este aspecto tuvimos rumores sobre cierto Hedge Fund obligado a cerrar sus posiciones en commodities (en promedio, los commodities se derrumbaron 3,4%), lo que golpeó duro a los sectores involucrados, pero no sirvió para catapultar la suba del resto (las empresas de transportes perdieron 0,8% y las financieras 1,3%). Que hubo algo más que nervios lo probaron la debilidad del dólar y la tasa de los treasuries, que subió a 3,962 por ciento.

Podríamos vincular lo sucedido con lo que diga hoy la Fed (más que con lo que "no haga"), pero también con lo que horas más tarde le toca al Central Europeo o al Británico. Sin dudas, lo mejor sigue siendo la prudencia.

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